Día: 29 mayo, 2015

Apnea

Cabe un siglo en este martes por la noche,
dueles más que el peor dolor que se inventó.
El espejo lanza dardos de reproche,
hoy empieza lo que ya se terminó.

La esperanza se tiró por la ventana,
el insomnio se quedó a vivir aquí
El ayer lo dejó todo pa’ mañana,
y el mañana cuando esté yo ya me fui.

No consigo respirar,
hago apnea desde el día en que no estás.
Caigo hasta el fondo del mar, arañando la burbuja en que no estás.
Imposible respirar,
el oxígeno se fue de este lugar.

Te regalo esta canción desesperada,
desabrida como lunes por la tarde.
Colapsado caigo al fondo y en picada,
y no tengo ni el valor pa’ ser cobarde.

No consigo respirar,
hago apnea desde el día en que no estás.
Caigo hasta el fondo del mar, arañando la burbuja en que no estás.
Imposible respirar,
el oxígeno se fue de este lugar.

Prisa de rendirse y claudicar,
descenso en espiral profundidad.
Amnesia de pelear por respirar,
deseo de rendirse en soledad.

Oxigeno golpeando una pared,
el pulso tropezando sin radar.
Colapsa corazón a su merced,
morir será mejor que recordar.

No consigo respirar,
hago apnea desde el día en que no estás.
Caigo hasta el fondo del mar, arañando la burbuja en que no estás.
Imposible respirar,
el oxígeno se fue de este lugar.

Cada quien su invierno

Yo no vine a recordar el invierno
ni a decirles como es que hay que vivir,
cada quien con su cielo, su invierno
su duda, su historia, su miedo a morir.

Si usted está aquí por que quiso
y yo estoy aquí porque quiero,
no hay engaño cuando hay previo aviso,
usted pone el viento, yo pongo el velero,
a lidiar otra vez contra el miedo,
a intentar que la gloria no se venga a la casa

Cuando esto termine iré a algún hotel
servicio a la carta, más solo que Dios
aplausos tatuados en toda la piel,
silencios que duelen, un vuelve, un adios
cada quien se irá rumbo a su casa
con algo que es mio y de nadie más.

Se me queda una canción compartida
y otra visa para coleccionar.
Un “¿qué tal?” y ya estoy de partida,
un pedazo de cielo que tendré que olvidar,
no me puedo quedar en la gloria,
mañana se viene, otro día será.

Y Cuando esto termine iré a algún hotel
servicio a la carta, más solo que Dios
aplausos tatuados en toda la piel
silencios que duelen, un vuelve, un adios,
cada quien se irá rumbo a su casa
con algo que es mio y de nadie más.

Yo no vine a recordar el invierno,
ni a decirles cómo es que hay que vivir.