Día: 31 mayo, 2015

Quiero a mi pareja, pero no estoy enamorado

Parece que se trata de una epidemia. He perdido ya la cuenta de cuántas parejas, que no llevan mucho de casadas, se han presentado en mi consultorio con el mismo problema: “Amo a mi pareja, pero no estoy enamorado”, dicen. Luego elaboran una lista de las cosas que no les gustan de su pareja, y expresan un mar de dudas acerca de la relación que llevan, y por qué ya no pueden seguir con ese estilo de vida. Cabe decir que este “fenómeno” ocurre tanto en mujeres como en hombres, y el diálogo siempre es el mismo, el enigma de “no puedo vivir con mi pareja, pero tampoco sin ella”.

Al principio intentaba que hablaran de sus dudas, en procura de aclarar sus sentimientos, de disuadir que al casarse es normal sentir un cierto nivel de duda y nerviosismo; pero todo resultaba vano, porque no había progreso. Hasta que un día entendí que el problema residía en que hablábamos demasiado y actuábamos poco; es decir, había olvidado que “amar” es un verbo y no una palabra pasiva, un sustantivo. Mientras el enamorarte en un principio es, hasta cierto punto, fácil, el permanecer enamorado precisa de constancia, detalles y mucha paciencia. Mis pacientes tenían la actitud que este estado de enamoramiento debía de seguir, aunque se ignoraran como un regalo caído del cielo. Mas no es así, el seguir diciendo te amo en una relación estable puede llegar a ser más difícil por diferentes razones:

Percibes, de modo más fácil, las imperfecciones de tu pareja, tanto físicas como emocionales. La imagen de casi cualquier persona al despertarse por la mañana no es la más placentera, máxime cuando estamos acostumbrados al perfume y el maquillaje que se aplican con esmero durante el noviazgo.

No puedes esquivar aquellos días en los que alguno de los dos está de malas. No importa que casi no lo veas durante todo el día: el hecho es que comparten el mismo techo y, por ende, sus vidas. En un matrimonio no es posible escapar a los malos ratos del otro.
La rutina de mantener el hogar provee una forma de olvidarnos de los pequeños detalles que hacíamos en los días en que tan solo pensar en la persona amada provocaba incluso suspiros.

Es por esto que tenemos que recordarnos que el amar implica acción; en especial, si nos cuesta más trabajo y quizá estemos de lo más ocupados. A continuación te presento tres ideas para conservar el enamoramiento mediante tus propias acciones y esfuerzos.

1. Hagan listas de cualidades
Ambos tomen papel y lápiz y escriban lo que su pareja hace para que se sientan amados; ya que, como bien he aprendido en mi vida profesional y personal, a veces demostramos amor de la forma en que nos sentimos amados, pero no como nuestra pareja lo experimenta, o lo necesita. Por ejemplo, a veces sucede que una persona se siente amada a través de aspectos más prácticos, como que le ayuden con los quehaceres del hogar, en tanto otra con acciones pequeñas tales como tomarse de las manos, abrazos, besos, etcétera. Hagan la lista (“Me siento amado cuando haces…”) y pónganla en un lugar visible, para que se acuerden de amar a su pareja ese día.

2. Sigan saliendo en citas
Es indispensable que sigan saliendo en citas, en especial las de cariz romántico, en las que se toman su tiempo para arreglarse y hacer algo especial. No se precisa de mucho dinero para arreglarse, tomar una colcha, ir a un parque y ver las estrellas mientras se toman de la mano.

3. Procura ver lo mejor en tu pareja
A veces nos sucede que cuando la vida es estresante resulta más sencillo concentrarnos en los errores y deficiencias de nuestra pareja. Recuerda que NADIE es perfecto, y que existen muchas razones por las cuales te casaste con esta persona, así que procura ver lo que sí hace bien en lugar de darte una lista mental de todas las cosas en las que falla.

Si sientes que el estar enamorado se está perdiendo en tu relación, ¡haz algo al respecto! Recuerda que el que quiere permanecer enamorado no espera a que el sentimiento venga por sí solo, lo busca, lo cuida y no lo deja ir, aprendiendo que cuanto más hace por su pareja más recibe, contribuyendo al enamoramiento mutuo y felicidad plena en el matrimonio.

Carta a la esposa de mi mejor amigo

Hace unos años, mi esposa y yo tuvimos una comida con uno de nuestros más grandes amigos, un exitoso profesionista, un amoroso padre y un esposo ejemplar, a quien conozco desde la infancia. Aprendí a quererle como a un hermano, por todas las experiencias que vivimos juntos.

Tanto él como yo teníamos pocos años en nuestros respectivos matrimonios en ese entonces, por lo que me resultó extraño algo que le dijo a mi esposa, mientras estábamos comiendo:

“Cuídalo mucho. Ámalo y cuídalo. Te lo encargo”.

Mi esposa sonrió sin ocultar que le resultaba rara esa petición, viniendo de alguien que no era un familiar mío. Entonces, mi amigo comprendió la duda y explicó:

“Él es mi amigo, y me importa. Es solo un favor especial que te pido: Cuídalo”.

Hoy quiero corresponder la atención de mi amigo haciendo algo por tu novio o esposo. Es cierto, no soy amigo de todos los chicos cuyas esposas leerán este artículo, pero quiero darles voz a todos sus verdaderos amigos, a quienes les interesa que él —tu pareja— sea feliz. Por eso, me pondré en el lugar de cada uno de esos amigos:

La carta

“Eres la novia o la esposa de mi amigo. Aunque tú y yo casi no convivimos o apenas nos conocemos, nos une el interés genuino por el bienestar de él —sí: tu novio, mi amigo—. Por ello, me gustaría que considerases algunas cosas:

1. Él no es perfecto

“Hoy te quiero decir que hasta donde yo sé, mi amigo no es perfecto, pero tiene lo suficiente para ser feliz e irradiar esa felicidad a otras personas. Requiere ajustes, por supuesto, y aún tiene mucho que aprender, pero él está seguro de que en tu compañía, las experiencias que vivan lo ayudarán a crecer. Aprovecha todas esas experiencias.

2. Respeta su individualidad

“Él es un gran apasionado del deporte (o de la música, o de su trabajo, o de la ciencia, o de la ayuda humanitaria, etc.) y sus amigos lo admiramos por eso. Es muy probable que de ahí haya surgido tu amor por él: no menosprecies ese aspecto de su vida, porque harás que se marchite.

3. Perdona sus defectos

“Cuando se porte mal, no ignores su proceder. No apruebes sus conductas inadecuadas. Pero no retribuyas mal por mal: enséñale con amor y firmeza. Créeme: es lo que mejor les ha funcionado a sus padres, a sus maestros y a nosotros, sus amigos.

4. Ámale como es

“Ayúdalo a mejorar, crecer y triunfar, pero nunca a costa de tu aceptación. Camina con él, apóyalo, levántalo y motívalo. No te hagas expectativas exageradas sobre él, que harán que te decepciones fácilmente. Ten en cuenta que él vio en ti el cumplimiento de sus más hermosos sueños.

5. Tú eres lo más importante en su vida

“Por último, recuerda esto: eres lo más valioso y hermoso en su vida: él dejó todo por ti, incluso renunció a pasar mucho tiempo con nosotros, sus amigos, para estar contigo. Lo hizo porque no hay nada en el mundo más bello para él, que estar contigo y ser felices juntos. Por todo lo anterior, te pido, te suplico lo ames, lo cuides y luches por él cada día. Es mi amigo y espero que siempre sea feliz y sé que en este momento, tú eres la parte más importante de su felicidad.”

Como dije, no soy amigo de tu esposo o novio, pero acaso esta carta, con sus peticiones y consejos, sea útil para que ambos sean más felices juntos. Aunque no te conozco, te pido que aceptes mis palabras como recibes las de un verdadero amigo.

Saliendo de la rueda del hámster

La zona de confort es aquella área “segura” y más o menos predecible. El común de las personas se mueven en ese círculo que llamaremos la rueda del hámster. Creen que avanzan, pero sólo corren en el mismo lugar.

Si observas que llevas tiempo haciendo lo mismo y no te conduce a donde quieres llegar, entonces es muy simple, es tiempo de cambiar la estrategia porque sino te estancarás en el mismo lugar.

Evita vivir rutinariamente sin diferenciar los días que pasan. Obviamente, tenemos un trabajo y unas tareas repetitivas en el hogar, pero igualmente podemos darle la vuelta a aquello que no te guste y hacerlo más placentero dentro de lo que cabe.

La vida es un instrumento creativo y debemos hacer con ella Arte. Deja tu distintivo poniendo acción en la palabra para encajar tu pieza en la creación por un mundo mejor, por ti, por mí y por todos.