Día: 8 julio, 2015

Su novia le dio a escoger entre su perra y ella.

Imagina esto: Le pides a tu novia que se vayan a vivir juntos…  y ella responde que no le gusta tu perrita. Encima de eso te dice que si quieres que vivan juntos, vas a tener que conseguirle un nuevo hogar a tu mascota.

Eso fue justo lo que le pasó a un tipo en Estados Unidos. Él, en respuesta, publicó este mensaje en el sitio de anuncios clasificados Craiglist.

“A mi novia no le agrada mi beagle Molly. Así que tengo que buscarle un nuevo hogar. Ella es fina y de raza pura. La tengo desde hace cuatro años. Le encanta jugar, aunque no está bien adiestrada. Su largo pelo requiere algunos gastos considerables en mantenimiento. Lo mismo pasa con sus uñas, pero le encanta tenerlas bien cuidadas.

En las noches es medio escandalosa, pero duerme cuando trabajo. Solo come lo mejor de lo mejor, la comida más cara. Nunca se levanta a saludarte cuando llegas después de un largo día de trabajo ni mucho menos te dará su amor incondicional cuando estés decaído. No muerde, pero tiende a ser agresiva.

Entonces… ¿a alguien le interesa mi malvada, egoísta e interesada novia de 30 años? ¡Pueden venir a buscarla! Mi perra y yo queremos reubicarla lo más pronto posible.”

El anuncio se hizo viral muy pronto y unos días después, nuestro amigo publicó la siguiente actualización:

“Lo siento, pero ella ha sido reubicada con sus criadores originales (sus padres). Ellos la recibieron de vuelta. Molly y yo estamos buscando una nueva”.

Cuando yo me vaya

Cuando yo me vaya,no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma.

Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo; por algo me he ido.

Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado.

Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas.

Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas.

Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros.

Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba.

No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado.

Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha.

La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más.

Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa.

Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado.

Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.

Autor: CARLOS ALBERTO BOAGLIO