Wayne Dyer

Les comparto una de mis experiencias favoritas en Toronto con mi público. Ocurrió hace varios años cuando un joven inocente ayudó a ilustrar una verdad eterna que todos necesitamos que se nos recuerde:

Me preparaba para hablar en una conferencia y decidí llevar una naranja al escenario conmigo, como  apoyo para mi conferencia. Entablé una conversación con un joven brillante de unos doce años, que estaba sentado en la primera fila.

“Si tuvieras que exprimir esta naranja tan fuerte como puedas, ¿qué saldría de ella?” Le pregunté.

Me miró como si yo fuera un poco loco y me dijo: “Jugo, por supuesto.”

“¿Crees que podría salir de ella  jugo de manzana?”

“No”, se rió.

“¿Y jugo de  de pomelo?”

“¡No!”

“¿Qué jugo saldría de ella?”

“Jugo de naranja, por supuesto.”

“¿Por qué? ¿Por qué cuando exprimes una naranja sale jugo de naranja? ”

Es posible que estuviera  ya un poco exasperado conmigo en este punto.

“Bueno, es una naranja y eso es lo que hay dentro.”, respondió.

Asentí con la cabeza. “Vamos a suponer que esta naranja no es una naranja, sino que eres tú. Y alguien te aprieta, ejerce presión sobre ti, dice algo que no te gusta, te ofende. Y sale de ti  ira, odio, rencor, miedo.

¿Por qué sale todo eso?”

La respuesta, como nuestro joven amigo dijo, es porque eso es lo que hay dentro.

Es una de las grandes lecciones de la vida.

¿Qué sale cuando la vida te aprieta? ¿Cuando alguien te hace daño o te ofende? Si la ira, el dolor y el miedo salen de ti, es porque eso es lo que hay dentro. No importa si el que te exprime es tu padre, madre, tu hermano, tus hijos, tu jefe, el gobierno. Si alguien dice algo de ti que no te gusta, lo que sale de ti es lo que hay dentro. Y lo que hay dentro de ti, es tu creación y tu elección.

Cuando alguien ejerce presión sobre ti y vuelcas en otros, todo menos amor, es porque eso es lo que has permitido que permanezca en tu  interior.

Una vez que quitas todas esas cosas negativas que no quieres en tu vida y las reemplazas con amor, te encontrarás a ti mismo viviendo una vida más satisfactoria.

Wayne Dyer