Mes: octubre 2015

THINKING OUT LOUD

Cuando tus piernas no den mas
aqui estoy
y aunque no te enamores de mi
¿tu boca seguira recordando mi amor?
¿sonreiran tus ojos por mi?

Te amare… sin… importar
los años que tendre
Te amare… y.. lo hago igual
como lo hacia a los 23
luego pense… que
misteriosamente el amor encontre
nuestras manos juntas estan
sigo enamorandome de ti cada vez
y mi corazon te dira… una vez mas…
tomame entre tus brazos ya
besame bajo cada estreeella
solamente me puse a pensar
en voz alta…
el amor pudimos… encontrar

Cuando ya mi memoria
empiece a decaer
cuando nadie recuerde quien soy
y mi piano no pueda tocar ya muy bien
aun asi se que tengo tu amor

Y yo lo se… que… tu alma no
podra envejecer
tu sonrisa hoy… y siempre estara en mi
solo mirame
luego pense que
misteriosamente el amor encontre
todo es parte de nuestro plan
cometiendo errores yo seeeeguire
esperando que entiendas… una vez mas…
tomame entre tus brazos ya
besame bajo cada estreeella
solamente me puse a pensar
en voz alta…

el amor pudimos… encontrar
el amor pudimos… encontrar
el amor pudimos… encontrar

Me ha dicho la luna

Me ha dicho la luna que tu no la miras
cuando te ilumina por la callejuela
y que tu te paras en otra ventana
y que entre los hierros tu metes la cara
me ha dicho la luna que ya no la miras
cuando te ilumina le vuelves la cara
me ha dicho la luna
que si no la miras contigo se enfada.

Me ha dicho la luna que tu no la miras
cuando te ilumina por la callejuela
y que tu te paras en otra ventana
y que entre los hierros tu metes la cara
me ha dicho la luna que ya no la miras
cuando te ilumina le vuelves la cara
me ha dicho la luna
que si no la miras contigo se enfada.

Y también hablan los vientos
de otras huellas en los hierros
de otros hombres que se paran
en esa misma ventana
me ha dicho la luna
que si no la miras
contigo se enfada.

Se queja la luna que si no la miras
cuando te persigue por la callejuela
le he dicho a la luna que venga a avisarme
si en esa ventana tu vuelve a pararte
que si tu te paras en esa ventana
y que entre sus hierros tu metes la cara
me ha dicho la luna
que si no la miras
contigo se enfada.

Y también hablan los vientos
de otras huellas en los hierros
de otros hombres que se paran
en esa misma ventana
me ha dicho la luna
que si no la miras
contigo se enfada.

Y también hablan los vientos
de otras huellas en los hierros
de otros hombres que se paran
en esa misma ventana
me ha dicho la luna
que si no la miras
contigo se enfada.

Me dice la luna
que ya no la quiere
que si no la miras
tu olvido la hiere
ay lo que yo diera por ser esa luna
que te iluminara por la callejuela
me ha dicho la luna
que ya no la miras
cuando te ilumina le vuelves la cara
me ha dicho la luna
me ha dicho la luna
que si no la miras
contigo se enfada.

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Siento que me hago pis al hacer el amor

Estoy muy contento, pues, resulta que ahora no sólo leen este blog hombres deseosos de mejorar sus habilidades sexuales y de seducción, sino también me leen algunas mujeres.

Acabo de recibir un correo de una lectora, en donde me plantea la siguiente pregunta:

“A veces siento como si tuviera que orinar cuando tengo relaciones sexuales con mi marido. He oído que la estimulación del punto G puede provocar esa sensación, pero me da tanto terror que vaya a mojar la cama que pierdo mi excitación. ¿Qué debería hacer?”

Esto es lo que le respondí:

Puedes estar tranquila, no eres la única con este problema, de hecho le sucede a muchas mujeres, pero, por miedo o por pena, de este tema casi no se habla.

¿Sabías que cada vez que sientes esa urgencia de orinar estás a punto de experimentar una de las sensaciones más intensas que puede sentir una mujer?

Es como si hubieras recorrido un gran maratón, y justo cuando estás a punto de llegar a la meta te detienes abruptamente porque te da miedo romper la cinta.

Algunas posiciones sexuales despiertan sensaciones internas que asustan a muchas mujeres, pues, piensan que podrían mojar las sábanas.

Esta sensación puede deberse a la presión ejercida por el pene de tu pareja sobre la vejiga urinaria.

Pero, también podría ser como es tu sospecha, una señal de tu pareja te está estimulando el punto G.

Para averiguar lo que está causando esa necesidad de orinar, simplemente ve al baño antes de tener relaciones.

Si se te olvida ir al baño y te dan ganas de orinar cuando estás entre las sábanas, haz una parada y dirígete al retrete.

Si bien esto podría frenar momentáneamente la pasión entre ustedes dos, es una mejor opción que mojar la cama y matar por completo la magia del encuentro.

Si has vaciado la vejiga y todavía sientes ganas de orinar cuando estás en lo tuyo con tu pareja, es muy probable que se deba a que tu hombre está estimulando tu punto G.

Puede que lo notes más que todo al tener relaciones sexuales por detrás, también cuando estás arriba, o cuando él está encima de ti y tú estás con la pelvis ligeramente levantada.

Una vez que el punto G es estimulado lo suficiente, la sensación normalmente desaparece y, lo que viene es un orgasmo alucinante de cuerpo entero.

Para algunas mujeres, la estimulación del punto G provoca una eyaculación de un fluido claro (que no es orina) antes, durante o después del orgasmo, que puede variar desde unas pocas gotas hasta un verdadero torrente.

Aunque la eyaculación femenina es un tema muy debatido, más de un 40% de las mujeres afirman que lo han experimentado y que la sensación es grandiosa.

La mejor manera en que puedes entender cómo funciona tu punto G – y cómo puedes sacarle el máximo provecho – es averiguarlo por ti misma en solitario.

Para hacerlo, procede de la siguiente manera:

Mastúrbate y juguetea un poco con tu clítoris, ya que el punto G es más fácil de localizar cuando estás debidamente excitada.

Tumbada sobre tu espalda con una toalla debajo de ti, separa las piernas e inserta tu dedo medio en la vagina.

A mitad de camino entre la entrada de la vagina y el cuello uterino, sentirás una zona muy sensible del tamaño de una moneda, en la pared frontal de la vagina.

Haciendo un movimiento como indicando con tus dedos “ven aquí”, frota la punta del dedo contra esta zona.

Si luego de estimular esta zona sientes ganas de orinar es porque has llegado al misterioso y erótico punto G.

Aunque puedes tener la tentación de parar, el truco para alcanzar el siguiente nivel de excitación, y en última instancia para llegar a un clímax colosal, es seguir adelante.

Para una sensación aún más intensa, frota tu clítoris al mismo tiempo que estimulas tu punto G.

¡Prepárate a descargar un torrente de pasión!

Mientras más en sintonía estés con la sensación generada por tu punto G, más fácil te será diferenciar entre tener que orinar y estar en camino hacia un orgasmo impresionante.

La distancia significa mucho más que estar lejos

A todos aquellos que están lejos: sigan siendo tan valientes como hasta ahora.

Y a nuestra gente que está en casa esperándonos: estamos deseando verlos. Preparen sus abrazos, los necesitamos.

La distancia es saber valorar un café con tu gente. Con los de siempre. O una cerveza al sol. Es echar de menos pequeños detalles y anécdotas que estando cerca de los tuyos no extrañarías tanto. Es saber a qué sabe un abrazo de bienvenida, aunque sólo sea por unos días. Y que ese sabor se convierta en tu favorito.

O que las despedidas se conviertan en el sabor más amargo que jamás probaste.

La distancia es plantarle cara al mundo un día, hacer las maletas e irse. Es no saber muy bien lo que haces hasta que pasan unos meses. Y cuando empiezas a ser consciente de la decisión que tomaste, seguir adelante. Porque sí. Con un par de cojones. Porque la distancia es eso, arriesgarse. Tener valor. Jugársela sin estar seguro nunca. Tener un pie en un sitio y otro en el otro. Es muchas veces tener una lucha interior entre tus sueños y tus sentimientos.

La distancia es tener días en que deseas poder teletransportarte, incluso más que cuando eras pequeña. Y confiar en que, algún día -sin saber cuándo, ni cómo- sea posible. Porque aunque tu cabeza te diga que es imposible, las ganas pueden más que otra cosa.

La distancia son las sorpresas y los detalles. Son las notas de voz eternas, la diferencia horaria, los cumpleaños por Skype y los mil “te echo de menos” por whatsapp. Es acordarse de otra persona al ver o escuchar cualquier cosa, y no poder evitar enviárselo. La distancia es asumir que eres la amiga que nunca está y que tu madre tenga que asumir que eres su hija invisible, que eso cuesta un poquito más…

La distancia es aprender a vivir por uno mismo, a simplemente ser. Es pasar días muy malos y días muy buenos. Días de querer dejarlo todo y días de querer quedarse ahí para siempre. Es sentirse completamente solo y de golpe darse cuenta de que tu gente está ahí, aunque sea lejos. Y aprender que eso significa que NUNCA estarás solo, porque a veces el corazón va donde la voz no llega.

Porque la distancia separa cuerpos, no corazones. Y desde luego no lo ha conseguido con los nuestros, queridos amigos. Sepan que de 365 días, los necesitamos 366. Que se nos parte el alma cada vez que sabemos que alguno de ustedes no está en un buen momento y no podemos estar a su lado; y que tratamos de llevar la distancia lo mejor que podemos.

Yo quiero amistades recíprocas: 4 claves para valorar tus amistades

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Las amistades recíprocas implican que ambas personas cuiden la relación, tanto dando de sí mismas como recibiendo, más o menos, lo mismo.

Pero, a veces, es difícil encontrar el equilibrio y sucede que, sin darte cuenta, te descubres a ti misma insatisfecha de tus relaciones.

También es cierto que hay amistades que no son recíprocas, sino que pueden “interesarte”, por ejemplo, puede que no tengas una amistad recíproca, pero que haya alguna persona con la que compartas algo concreto, puede ser el salir de fiesta, irse de compras, ir al gimnasio o incluso quedar para quejarse del mundo.

Y ¡no pasa nada!

Siempre y cuando aceptes esa amistad por lo que te da y no pretendas buscar otra cosa.

También hay personas con las que durante un tiempo tuviste una amistad recíproca y un buen vínculo, pero ya no.  Y puede que, aunque no veas a esa persona, sabes que “está ahí” y “puedes contar con ella” y “ella contigo”.

Pero, si lo que quieres son amistades recíprocas, entonces, tendrás que equilibrar un poco la balanza.

Hagamos un chequeo a nuestras amistades, respondiendo a estas preguntas:

1. ¿Nos tenemos en cuenta?

Para ello, has de sentir que tanto tú como el otro os llamáis, os informáis de cosas que os interesan, hay un interés por ambas partes de quedar, de compartir algo juntos, etc.

2. ¿Nos escuchamos en lo profundo?

Quiero decir, ¿sé cómo se siente la otra persona?, cuáles son sus necesidades, sus gustos, lo que quiere en la vida…¿lo sabe ella o él de mí? Porque la escucha verdadera, implica también la comprensión del otro.

3. ¿Podemos decirnos lo que nos gusta y lo que nos molesta?

Esto también es muy importante, porque para conservar una relación de amistad  he de sentirme segura al comunicar y decirle a la otra persona lo que me molesta o lo que no me gusta, lo que quiero de la relación, etc.  Esto, ha de ser escuchado, comprendido y tenido en cuenta para la próxima vez. Y si yo lo pido, también lo he de dar.

4. ¿Compartimos?

Porque hay muchas amistades que prometen, que afirman, que dicen muchas cosas y tienen muy buenas intenciones, pero al final, el viento se lleva sus palabras.

– Si te digo que quiero quedar contigo, pero nunca encuentro el momento…

– Si te digo que he pensado que podríamos ir a tal sitio juntas, pero estoy demasiado ocupada…

– Si te expreso lo mucho que me importas, pero no tengo ni 5 minutos para verte…

– Si te digo lo muy buena amiga que eres, pero me da palo ir a verte porque vives un poco lejos…

¿No será que ésta no es una amistad recíproca?

Porque si hay reciprocidad, hay ganas de compartir con el otro y, siempre, se encuentra el momento.

¡No nos engañemos más!

Yo siempre he valorado mucho la amistad, para mí ha sido un pilar en mi vida.  Me dedicaba tanto a cuidar a mis amistades, que llegó incluso a pesarme y a estresarme.

Hasta que, poco a poco, me di cuenta de que la única que cuidaba, que llamaba, que buscaba al otro, era yo.

Así que, durante un tiempo, decidí apartarme de todas mis amistades, para poder ser un poco más objetiva y ver con quién tenía reciprocidad y con quién no.

Fue muy doloroso darse cuenta de que la mayoría de mis amistades, no eran recíprocas.

Pero también me sirvió para ubicar mejor mis relaciones, para ubicarme también a mí misma, en función del tipo de relación que tenía con cada persona.

Hoy, sigo aprendido, sigo reubicándome, porque no es algo que se consiga de hoy para mañana, es un proceso.

Y mi pregunta para ti es:

¿Qué clase de amistades quieres? ¿Quieres amistades recíprocas?

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¿Venezuela? Venezuela me hace falta.

Lean estas palabras del recién galardonado premio Lorca de poesía.

¿Venezuela? Venezuela me hace falta.
Rafael Cadenas

Si me preguntaran dónde queda Venezuela?, tendría que decir que queda en México,  en Miami y otras zonas más internas de Estados Unidos.

Queda en Colombia, en Ecuador, en España.
En Panamá, en Chile, hasta en los Emiratos Árabes.

Venezuela queda entre cualquier meridiano y paralelo del mundo a donde se tuvieron que ir a vivir los venezolanos de bien en busca de procurarse una mejor calidad de vida.

Persiguiendo un poco de tranquilidad y seguridad, aunque sea, un poquito de futuro para ellos y los suyos. Venezuela hoy es un país desperdigado por el mundo.

Donde esté radicado el talento, la inteligencia y el trabajo de los venezolanos, ahí queda Venezuela.

Venezuela está en cada petrolera del mundo que ha visto aumentar su producción y mejorar su actividad gracias al talento y trabajo de los venezolanos que contrataron.

Venezuela queda donde hay una televisora, un periódico, una radio cuyas programaciones y producciones se han visto mejoradas e incrementadas gracias al trabajo creativo de venezolanos que ayudan a crecer medios libres en otras tierras.

En países que no son el suyo.

Donde las editoriales sacan provecho de la imaginación y capacidad de creación de venezolanos ingeniosos y originales con historias formidables, muchas veces impregnadas de la nostalgia y la desazón del exilio.

Allí está Venezuela.

Venezuela estará en esos países a donde cada día lleguen venezolanos de bien para entregar en tierras lejanas y extrañas todo su esfuerzo y trabajo para hacer de este mundo un sitio mejor.

Quedará Venezuela donde vayan a vivir todos esos jóvenes que hoy están buscando la mejor manera de irse a una tierra que les ofrezca algo más que un certero tiro, una ominosa discriminación, un insulto en cadena.

Lo que queda aquí, rodeado por  Colombia, Brasil y Guyana, frente a ese hermoso e imponente Mar Caribe.

Esto, este corral al norte de la América del Sur.
Esta republiqueta de vivos, sicarios y malhechores.
Esto que ya no es un país sino una parodia de República Bananera.
Esto no es Venezuela.
Este pozo de plomo y sangre, este luto en gerundio, este llanto que no cesa, no es el país del que nos canta el Gloria al Bravo Pueblo.

Esto, este solar de mansas colas de hambruna no es la tierra que parió a héroes independentistas.

Esto no es más que la república bolivariana de venezuela. Así, con minúsculas. Disminuida y empobrecida.

Ensombrecida, envilecida y triste, como nos la legó un hombre megalómano que se creyó líder intergaláctico e inmortal.

Un resentido ser a quien ahora pretenden convertir en deidad.

El matrimonio no es para ti

Conocí a mi esposa en la escuela secundaria cuando teníamos 15 años. Fuimos amigos durante diez años, hasta que decidimos que ya no queríamos ser sólo amigos. Recomiendo ampliamente que los mejores amigos se enamoren. Vendrán muchos buenos ratos de una relación así.

Sin embargo, enamorarme de mi mejor amiga no impidió que tuviera ciertos temores y ansiedades sobre el matrimonio. Entre más se acercaba el momento de decidir si nos deberíamos casar, más me llenaba de un miedo paralizante. ¿Estaba preparado? ¿Estaba tomando la decisión correcta? ¿Era Kim la persona más adecuada para tomar como esposa? ¿Podría ella hacerme feliz?

Entonces, en una noche que cambió mi destino, le conté estos pensamientos y preocupaciones a mi papá. Cada uno de nosotros tenemos momentos en nuestras vidas en que sentimos como si el tiempo se detuviera y todo a nuestro alrededor se acomodara perfectamente para marcar ese suceso especial que nunca olvidaremos.

Cuando mi padre respondió a mis inquietudes, fue uno de esos momentos para mí. Con una sonrisa en su rostro, dijo: “Seth, estás siendo totalmente egoísta. Así que voy a hacer esto realmente simple: el matrimonio no es para ti. No te casas para que te hagan feliz, te casas para hacer feliz a alguien más. Más que eso, tu matrimonio no es para ti, te casas para beneficiar a tu familia. No hablo de los suegros y familiares, sino de tus futuros hijos. ¿A quién quieres a tu lado para que te ayude a criarlos? ¿Quién quieres que sea una influencia diaria en ellos? El matrimonio no es para ti. No se trata de ti. Se trata de la persona con quien te casas.”

Fue en ese momento en el que supe que Kim era la persona con quien quería casarme. Me di cuenta de que quería hacerla feliz a ella, ver su sonrisa cada día, y hacerla reír todos los días. Yo quería ser parte de su familia, y mi familia quería que ella fuera parte de la nuestra. Y al recordar todas las veces que la había visto jugar con mis sobrinas, supe que ella era la persona con quien quería construir nuestra propia familia.

El consejo de mi padre era a la vez sorprendente y revelador. Iba en contra de la actual “filosofía de Wal-Mart”, que es: “si no te hace feliz, puedes regresarlo y llevarte otro nuevo”. La realidad no es así, un matrimonio verdadero (y el amor verdadero) no se trata de ti. Se trata de la persona que amas: sus deseos, sus necesidades, sus esperanzas y sus sueños. El Egoísmo siempre exige: “¿Qué gano yo?” Mientras que el Amor dice: “¿Qué más puedo dar?”

Hace algún tiempo, mi esposa me mostró lo que significa amar desinteresadamente. Durante muchos meses, mi corazón se había endurecido con una mezcla de miedo y resentimiento. Cuando la presión había aumentado a un punto en donde ninguno de los dos podía soportarlo más, las emociones estallaron. Tristemente fui insensible y egoísta con ella.

Pero en lugar de responder con más egoísmo, Kim hizo algo más que maravilloso, ella demostró un acto humilde de amor puro. Dejando de lado todo el dolor y sufrimiento que yo le había causado, amorosamente me tomó entre sus brazos y reconfortó mi alma.

Me di cuenta de que me había olvidado del consejo de mi padre. Mientras que el objetivo de Kim en el matrimonio había sido darme amor, mi contribución había sido solo pensar en mí. El darme cuenta de lo terrible que fui, me hizo llorar, y en ese momento le prometí a mi esposa que iba a tratar de ser mejor.

Para todos los que están leyendo este artículo ya seas —casado, comprometido, soltero, o incluso si has jurado nunca casarte— Quiero que sepas que el matrimonio no es para ti. Ninguna relación verdadera basada en amor se trata ti. El amor siempre se trata de la persona que amas.

Y, paradójicamente, entre más amas a esa persona, más es el amor que recibes. Y no solo de tu pareja, sino también de sus amigos, su familia y las miles de personas que nunca hubieras conocido si el amor que puedes brindar hubiera permanecido centrado solo en ti mismo.

En verdad, el amor en el matrimonio no es para ti. Es para otros.

===

Nota del editor: Este escrito de Seth Adam Smith fue publicado originalmente en su blog SethAdamSmith.com.

AL OTRO LADO DE LA LUNA

Basta saber como me miras
Para saber lo que te pasa
Basta saber que eres mentira
Cuando le restas importancia
A los detalles y a tus besos
A tu secreto y mi deseo
Basta saber cuando te veo
Aunque te pongas a llorar
Ya no te creo

Te dejo mi calor por si te enfrias
Si te hace falta el aire y mis caricias
Y para que me extrañes en el cielo
Deje una nube gris y un aguacero
Te dejo mi respeto que te tiene
Al lado de tus cuentos y mis dudas
Y para que me extrañes en la noche
Dejé mi corazon al otro lado de la luna

Basta saber como me miras
Para saber lo que te pasa
Basta saber que eres mentira
Cuado tu flor y tu fragancia
Pertenecen a otro cuerpo
A otro que tiene por trofeo
Lo que tenia yo algun dia
Si te tuviera al lado volveria..

A darte mi calor por si te enfrias
Si te hace falta el aire y mis caricias
Y para que me extrañes en el cielo
Deje una nube gris y un aguacero
Te dejo mi respeto que te tiene
Al lado de tus cuentos y mis dudas
Y para que me extrañes por la noche
Deje mi corazon al otro lado de la luna

Te recuerdo que el amor se cura
Poco a poco con el tiempo
Y dice algun teorema que el amor no es una enfermedad
Me encuentro en el dilema de extrañarte
Pues ya no te tengo
Y aunque te encuentres lejos basta con besar mi soledad
Esa es mi forma de amar

Te dejo mi calor por si te enfrias
Si te hace falta el aire y mis caricias
Y para que me extrañes en el cielo
Deje una nube gris y un aguacero..

Te dejo mi calor por si te enfrias
Si te hace falta el aire y mis caricias
Y para que me extrañes en el cielo
Deje una nube gris y un aguacero
Te dejo mi respeto que te tiene
Al lado de tus cuentos y mis dudas
Y para que me extrañes por la noche
Deje mi corazon al otro lado de la luna

Corre Caballito

Corre Caballito, Vamos a Belén (Bis)
A ver a María y al Niño también

Al Niño También, dicen los pastores

Que ha nacido un Niño cubierto de flores (Bis)

El Ángel Gabriel, Anuncio a María
Que el hijo divino de Ella nacería (Bis)

De Ella nacería, dicen los pastores

Que ha nacido un Niño cubierto de flores (Bis)

Los tres reyes magos, Vienen del oriente (Bis)
Y le traen al niño hermosos presentes

Hermosos presentes, dicen los pastores

Que ha nacido un Niño cubierto de flores (Bis)

San José y la Virgen, La mula y el Buey
Fueron los que vieron al Niño nacer (Bis)

Al Niño nacer, dicen los pastores

Que ha nacido un Niño cubierto de flores (Bis)

Coro

Que ha nacido un niiiiño….cubierto de flores (3 veces)

La Barca de Oro

Yo quiero esta noche yo quiero esta noche con todo placer
cantarle a la tierra, cantarle a la tierra que me vio nacer (bis)

La Barca de Oro, el timón de plata,
la quilla de acero, las velas de nácar
hasta aquí llegamos ya fondeó la barca
y los pescadores dan su serenata (bis)

el rio florecía, el rio florecía, frente al malecón
eran sus capullos, eran sus capullos barcos de ilusión

La Barca de Oro, el timón de plata…

La barca navega, la barca navega, aguas del honor
Y de timonel, y de timonel va el Libertador

La Barca de Oro, el timón de plata…

Ya se va la barca, ya se va la barca, la barca se va
dejando la estela, dejando la estela de la libertad

La Barca de Oro, el timón de plata…