Día: 13 enero, 2017

Por el resto de mi vida

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Que infinito es este instante, que sagrado este momento
De mirarnos frente a frente y escucharnos en silencio
Siento que en lo más profundo y en lo inmenso de esta calma
Se resuelven para siempre nuestra pena y nuestros dramas

Más allá del placer y el dolor o del bien y del mal
Que trajimos cargados, a este punto del camino
He dejado mi equipaje, he vaciado mis bolsillos
He llegado hasta tu puerta, para continuar contigo

Por el resto de mi vida y en el tiempo que me quede
Viajaré sin rumbo fijo, a donde nuestro amor nos lleve
Desde el cielo más sublime, hasta el abismo de los días
Voy amarte intensamente, por el resto de mi vida

Si tu corazón me guarda, no habrá fuerza que me aleje
No se que nos traiga el mundo, ni el destino, ni la muerte
Solo se que desde tu alma, una música me invita
A navegar entre tus manos, por el resto de mi vida

Cambiaremos sin remedio, uno cambia todo el tiempo
Va mudando de horizontes, de certezas y de miedos
Todo gira en esta rueda, todo cambia en un instante
A mi me cambio la vida por ejemplo, cuando llegaste

Pero existe en los dos, una esencia que no cambiara
Se que tu alma y la mía se buscaron desde siempre
Y aunque el tiempo de los años, nos transforme y nos reinvente
Quiero despertar contigo y descubrirte eternamente

Por el resto de mi vida y en el tiempo que me quede
Viajaré sin rumbo fijo, a donde nuestro amor nos lleve
Desde el cielo más sublime, hasta el abismo de los días
Voy amarte intensamente, por el resto de mi vida

Si tu corazón me guarda, no habrá fuerza que me aleje
No se que nos traiga el mundo, ni el destino, ni la muerte
Solo se que desde tu alma, una música me invita
A navegar entre tus manos, por el resto de mi vida

Vamos

“Vamos a alquilar un departamento sencillo, trabajar medio día, dedicarnos a querernos y alternar para apagar la luz por las noches aunque tú siempre estés más cerca.

Vamos a darnos la espalda en la madrugada, buscarnos cuando calculemos que ya va a amanecer para abrazarnos y despertar pegados.Vamos a hacer el mercado y comer sano y adivinar el postre que uno que otro día se nos antoje a cada uno. Vamos a hacer un libro para escribir todo lo que nos pasamos platicando en las tardes con lluvia aunque lo lea nadie más que tú y yo.

Vamos a quitarnos la ropa y dejarla por todos lados y lamernos por todos lados y sonreírnos por todos lados. Vamos a poner música de esa que se escucha viendo al techo mientras me tomas apenas de la mano y yo susurro cosas que no escuchas pero entiendes muy bien. Vamos a ver películas que me tengas que explicar después, vamos a hablar en otro idioma y terminar besándonos como nunca habíamos besado antes.

Vamos a confesarnos secretos de la infancia y a hablar de las familias y los miedos y el presente, vamos a inventarle soluciones improbables a todos los problemas que aquejan al mundo. Vamos a leernos en voz alta hasta que uno de los dos se quedé dormido. Vamos a tomarnos fotos, vamos a andar descalzos, bañarnos juntos y bailar a oscuras. Vamos a terminar los días exhaustos, discutir a veces, dejar los trastes sin lavar aunque sea un día y poner las llaves donde no nos vamos a acordar que están. Vamos a dejarnos solos de vez en cuando, a vernos mucho tiempo frente al espejo, a cuestionarnos cosas que no preguntamos con nadie más. Y vamos a querernos. A no fijarnos del tiempo. A cumplir promesas que no hayamos hecho y aventurarnos a la costumbre de que estar juntos se sienta tan bien.”​

La quisiste?

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— ¿La quisiste?
— Estuve con ella, claro que la quise.
— Y después de que todo acabara…
¿La seguiste queriendo?
— Aunque me cueste aceptarlo, sí.
La seguí queriendo.
— ¿Y por qué no luchaste? ¿Por qué no hiciste algo para volver con ella?
— ¿De que me hubiera servido? Si yo sabía que a pesar de quererla, lo nuestro ya no podía ser, si a veces intentamos e intentamos, aún sabiendo de que era inútil y llegamos a ese punto en el que nos damos cuenta de que ya fue suficiente, esta de más decir que la amé, que lo que viví con ella fue increíble. Y como se lo prometí más de una vez, no la voy a olvidar nunca, y quizás ella hoy me odie, quizás todas sus amigas me odien porque piensan que fui un imbécil que al poco tiempo de dejarme yo ya andaba con otras chicas, que nunca la quise y todas esas estupideces que dicen las personas, pero nadie sabe lo mal que lo pasé por ella, nadie tiene la idea de las sonrisas que me sacaba con el simple hecho de sonreír. Y puede ser que sí me haya equivocado, que algunas cosas las haya hecho mal, pero la quería, de verdad la quería, y eso se lo puedo discutir a quién sea, por un tiempo intenté fingir que no me importaba, que ella era libre de hacer su vida y yo la mía, por un tiempo creí haber superado que pese al tiempo nunca dejaré de quererla, nunca podré olvidarla completamente. Y hoy, que ya pasó un tiempo, que ya crecí bastante, puedo decirte que la amé, que fui el hombre más estúpido del mundo por haberla perdido, que quizás la tenía que haber reamado un poco más, pero las cosas fueron así, hay relaciones que no tienen salvación, y el querernos tanto nos hizo demasiado mal, por eso la deje ir…
-¿Crees qué ella ahora está con alguien que realmente la merezca?
— No sé si la persona con la cual está la merece, ¿quién soy yo para decirte eso? La hice sufrir tantas veces, que sería un idiota si opinara con respecto a su relación, pero a la persona con la cuál hoy está solo le pido que la cuide, que la ame, que la respete, que no la haga sufrir, que le saque tres sonrisas por cada lágrima que yo le saqué, y sí ese hombre es capaz de hacer eso, si es capaz de hacerla feliz y amarla, la mitad que la amé yo, tiene todo mi respeto y de corazón, con lágrimas en los ojos, puedo desearles lo mejor.