Día: 7 marzo, 2017

Tener un trigasmo es posible.

Tener un trigasmo es posible. Este particular tipo de orgasmo se consigue al estimular al mismo tiempo las tres zonas erógenas de la mujer: el punto G, el clítoris y el ano.
“He estado enseñando la combinación simultánea del Punto G y la estimulación del clítoris durante varios años. A las parejas les encantó. Las mujeres aprendieron cómo llegar al orgasmo interno y al externo, al mismo tiempo, y los hombres se sentían como si fueran héroes. Por lo tanto, aquí está la revolución: el trigasmo, que incluye también el sexo anal”, explicó Cadell.

Cómo lograr un trigasmo

La sexóloga asegura que poder alcanzarlo puede ser complicado al principio, pero esto se agiliza con la práctica. Es muy importante que la mujer conozca su cuerpo y lo que le gusta o no.

De acuerdo a Cadell, la estimulación del clítoris es esencial para lograrlo. Esto se debe a que el sistema nervioso se encuentra muy sensible facilitando el camino.

Una vez que la vagina empieza a lubricar se debe proceder a encontrar el punto G. El cuerpo femenino es diferente, pero generalmente este se encuentra en la zona superior de la pared frontal muy cerca del agujero de la vagina.

El último paso es estimular el ano, lugar que puede ser incómodo para las mujeres. Para evitar el dolor se debe estar relajada y muy excitada, por supuesto se debe hacer uso del lubricante. Una vez que empiece a abrirse con caricias, tu pareja puede ir introduciendo un dedo poco a poco hasta acostumbrarse.

Esta combinación creará el inolvidable y ansiado trigasmo, una explosión sexual que te dejará pidiendo más.

TENER UN TRIGASMO ES POSIBLE Y TE CONTAMOS CÓMO

Existen algunas posturas que pueden ayudar a alcanzarlo, algunas de ellas son:

Sexo oral: Tu pareja debe jugar con el clítoris con la lengua. Esto debe ocurrir mientras se utiliza dos dedos para estimular el punto G y el ano.

Vaquerita: Mientras la mujer está arriba estimulando su clítoris. El hombre a través de la penetración buscará el punto G, y al mismo tiempo usa un vibrador para estimular el ano.

En cuatro: La mujer debe estimular el clítoris. Mientras tu pareja con su mano llega al punto G, y realiza una penetración anal con su miembro o un juguete sexual.

Santorini

Esta mañana he salido, con un pequeño barco, del puerto de Mikonos rumbo a Santorini, por los griegos denominada la isla del amor.

Después de tres horas de navegación, llego a destino.

Desde allí, un viejo autobús maltrecho me lleva, junto a los demás pasajeros, a la cima de la montaña donde se encuentra el pequeño pueblo de casas blancas, Santorini.

Cuando llego al hotel, abro la puerta de cristal de la terraza y observo el panorama que se presenta ante mis ojos, entusiasmante y único.

Dos mares, Jónico y Egeo, uno verde y el otro azul se encuentran en un abrazo eterno para crear entre ellos un matiz de color esmeralda.

Como dos almas diferentes; se reconocen en su esencia y, superando las dificultades que les separan, se unen para estar juntos y dar vida a un color maravilloso que, de todas las partes del mundo, la gente viene a fotografiar.

Desde el viejo molino en la cima de la montaña se puede ver también una puesta de sol de mil colores.
Los enamorados cuelgan un candado en la cerca que rodea el molino, escriben en él sus nombres, y tiran la llave por la montaña que acaba cayendo en mar abierto, esperando así, como dice la tradición griega, que las Venus y las Diosas de aquellas aguas, cojan esa llave, y concedan ese deseo pensado en lo más profundo del corazón de cada uno de ellos. 

Los pescadores, que con las pequeñas barcas de madera pintadas de azul y blanco bordean la isla, cuentan en los bares del lugar que, de noche cuando todos duermen, se puede oír el agradable lamento de las sirenas que buscan las llaves arrojadas durante el día por los enamorados.

Recorriendo las estrechas calles de eso pequeño pueblo de casas blancas, he encontrado la mirada dulce de aquellas parejas.

He observado los gestos de aquellos enamorados, he notado con cuánto entusiasmo escribe sus nombres en esos candados comprados a algún vendedor ambulante, y con cuánta energía e intensidad tiran aquella llave al mar, y cómo permanecen ahí, inmóviles, sin hablar, cogiéndose de la mano, en señal de respeto por esa acción.

Es el amor quien habla.

Está claro que, a pesar de estar rodeados de un mundo engañoso y mentiroso, existen aún muchas parejas que tienen ganas de soñar y de hacer de sus sueños una realidad.
El amor en esta isla se vive de otra forma.

Para los antiguos filósofos griegos, padres de todas las civilizaciones y culturas, que con su sabiduría leían los astros del cielo, afirmaban que el amor es el encuentro de dos almas incompletas que van por el mundo buscándose.

Cada una busca la mitad que le corresponde, para llenarse de dicha y poder amar con intensidad.

Y no puede existir un amor verdadero si el alma no encuentra su mitad correcta. Solo así se emociona con locura, grita de alegría, y vive, y salta, y baila, manifestando su felicidad, que se filtra por cada uno de los poros de la piel del ser humano.

El amor no es la conveniencia de las circunstancias, no es encontrar a quien tiene más, a quien te da más, a quien representa más, o una alternativa a la soledad, esto en el amor no vale nada.

El amor es encontrar precisamente aquella mitad por la que, al estar juntos, todo lo demás pierde su valor, porque lo que sentimos nos llena de una dicha tan grande que querríamos hasta poder parar el tiempo, solo en ese momento sentimos la paz, la calma, la serenidad de nuestra alma.
Es necesario seguir soñando y no creer que la verdad sea solo lo que tocamos, lo que vemos, y lo que escuchamos. Existe, a nuestro alrededor, un universo que se mueve, que nos escucha y nos observa.

Observa nuestra forma de ser, de vivir, de comportarnos con nosotros mismos y con los demás.

Conoce nuestros pensamientos y escucha nuestras palabras y ve si todo esto está en sintonía con nuestras acciones. Conoce incluso nuestros sueños y, si aquello que buscamos lo deseamos intensamente, probablemente nos ayude a alcanzarlo si nos lo merecemos.

El amor, el amor verdadero, no le llega solo a quien lo busca, o a quien lo desea, llega, sobre todo, a quien sabe darle el justo espacio y el tiempo que necesita para madurar. 

Creo que hoy se tiene una idea demasiado confusa de lo que es el amor pero, sobre todo, de lo que significa amar.

Y el alma pregunta.