El Retrato Fotográfico Creativo: Qué, Cómo, Por Qué

En general, cuando hablamos de realizar retratos, el imaginario popular piensa en las típicas sesiones de fotos en las que el/la modelo posa para la cámara, con más o menos naturalidad, y el fotógrafo hace una serie de fotos pensando en un posible book o reportaje. Pero un retrato puede ir mucho más allá de este concepto porque un retrato bien hecho puede llegar a ofrecer una infinidad de posibilidades artísticas.

En este artículo vamos a hablar de las posibles opciones creativas que podemos tener a la hora de hacer un retrato para, así, llegar a explotar al máximo esta disciplina fotográfica.

¿Qué entendemos por retrato? ¿Y por “sesión de fotos”?

Como decía en la introducción, cuando alguien habla de retrato, la gran mayoría de gente piensa, automáticamente, en una sesión de fotos. Sobre todo aquellas personas que no tienen relación con la fotografía. Pero también los aficionados a este arte que no se han planteado nunca el retrato como algo más grande que una simple sesión de fotos.

Cuando hablo de una sesión de fotos, me refiero a las típicas sesiones fotográficas en la que un/a modelo posa para la cámara, sin más pretensiones que lucir la ropa que lleva puesta o, simplemente, inmortalizar gráficamente el aspecto físico de aquella persona. Me acabo de inventar esta definición y no pretende ser, en absoluto, ofensiva ni despectiva para este tipo de fotos, ¡que quede claro! Pero si aceptamos que hacer un retrato es mucho más que hacer click delante de una persona, estaremos de acuerdo en que existe una infinidad de posibilidades para sacarle el máximo de partido al hecho de retratar.

Las opciones creativas del retrato

Existen distintas maneras de realizar un retrato. Todas ellas tienen en común la figura humana pero la observan de una manera distinta con el fin de conseguir distintos resultados. Allá van algunos ejemplos:

  • La abstractualización. Consiste en aprender a mirar el cuerpo de manera abstracta y conseguir verlo, sólo, como figuras, líneas o sombras que retratar. El resultado suele ser bastante llamativo porque si el cuerpo está bien abstractualizado, a primera vista, el ojo no reconocerá que aquello que está viendo es una figura humana. Pero con algo más de observación, la figura se descubrirá y, entonces, no podremos dejar de verlo como lo que es: el cuerpo visto de una manera original. ¿Algunos consejos para conseguir abstractualizar la figura humana? Verlo de cerca, jugar con la luz para esconder unos detalles y potenciar otros y, sobretodo, entrenar el ojo para verlo de una forma distinta. Estos consejos, por supuesto, nos pueden servir para cualquier tipo de foto asbtracta, aunque no se incluyan retratos en ella.

  • El personaje. Aquí la figura humana lo es todo. Se trata de crear una historia y que nuestro/a modelo la represente. El retrato que debemos buscar si queremos conseguir este tipo de fotografía tiene que ser planificado, esclavo de la historia y centrado en explicar algo. Así que para este tipo de fotografías la planificación fotográfica es muy importante, igual que la elección del/la modelo. Quizás la manera mas fácil de conseguir un modelo humano es recorriendo a amigos y familiares pero puede ser que esto no sea suficiente para este tipo de fotografías, pues la persona que aparezca en ellas tiene que tener la fuerza suficiente como para transmitir aquello que buscamos explicar. Si quieres experimentar con este tipo de retratos, tómate tu tiempo en buscar la persona adecuada para encarnar tus personajes. ¡El resultado final te lo agradecerá!

  • “Una figura más”. Hasta ahora siempre hemos hablado del cuerpo humano como el elemento principal de la fotografía pero también podemos usarlo como un elemento más de la composición, que no tenga especial importancia dentro de la imagen. De la misma manera que en la imagen pueda haber una mesa o una ventana, incorporamos, también, una figura humana. Será complicado conseguir que nuestro modelo no añada ningún tipo de significado más allá del que puedan añadir los otros elementos de la composición porque, como ya hemos dicho en alguna ocasión, al factor humano siempre añade atractivo y “enganche visual” a una fotografía. Así que es trabajo nuestro aprender a utilizarlo como queramos. Este es, tan solo, un ejercicio fotográfico más que podemos intentar desarrollar.
  • La referencia humana. Otro tipo de retrato en el que la figura humana no es lo más importante de la composición. O quizás sí, porque aún sin ser el motivo principal de la fotografía, nos ayudará a darle otro significado a la imagen. Con buscar la referencia humana me refiero a hacer una fotografía en la que no haya referencias del tamaño real de las cosas. Y colocar en ella una figura humana que haga la función referencial. Esto puede servir para enseñar la majestuosidad de paisajes, para delatar macros falseados… En estos casos, además, podemos conseguir que la figura tenga una doble función: por un lado, como ya hemos visto, darnos las referencias espaciales de nuestra fotografía y, por el otro, regalarnos ese factor humano que tanto llena de significado algunas imágenes.

El autorretrato también es una opción

Hemos hablado ya bastantes veces del autorretrato y de aprender a mirarlo con otros ojos. El caso es que para todas las funciones del retrato que acabamos de ver, puede funcionar igual un retrato “ajeno” que un autorretrato. Así que no te cierres puertas, si quieres hacer un retrato y no tienes ningún modelo disponible, plantéate ser tu propio modelo.

¿Sólo se puede ser creativo a la hora de hacer click?

En absoluto. Ya sabemos que hacer fotografía no es sólo activar el obturador. Así que cualquiera de las variables del proceso fotográfico puede ser un buen punto de inicio para realizar un retrato creativo. Por ejemplo, la iluminación. Un retrato tiene tantas posibles iluminaciones como ganas de innovar tenga el fotógrafo (o el iluminador, si procede) así que sería absurdo intentar clasificar los retratos según el tipo de iluminación que tengan porque, seguramente, no habrá dos iluminaciones exactamente iguales. De todas maneras, hace tiempo, en dZoom hablamos de las principales maneras de iluminar los retratos pero ¿sabías que puedes utilizar la luz para modificar el retrato a tu antojo y, así, poder transmitir aquello que quieras? Vamos a poner un par de ejemplos:

Si iluminamos un retrato por el lado amplio de la cara (esto es, por la zona que está más cercana a la cámara), lograremos suavizar texturas y conseguiremos una cara menos angulada y con rasgos más suaves. Este tipo de luz se suele utilizar con funciones correctivas, para disimular narices anchas, por ejemplo. Aún así, también lo podemos usar para transmitir serenidad y pureza pues las sombras que se generarán en la cara de nuestro/a modelo serán pocas y, además, por norma general quedarán “escondidas” (por la nariz o la barbilla, por ejemplo). Este tipo de luz suele funcionar muy bien con iluminaciones suaves, que aporten una atmosfera suave al retrato. Pero, por supuesto, cualquiera es libre de investigar y seguramente se pueden conseguir retratos muy interesantes con una iluminación amplia y dura.

Por otro lado, si iluminamos un retrato por el lado estrecho de la cara (es decir, por aquel lado que se encuentre más lejano a la cámara), conseguiremos realzar el contorno de la cara y disimular la redondez de aquellas caras más ovaladas. Este tipo de luz crea sombras muy visibles dejando, a veces, la mayor parte de la piel en la sombra. ¿Qué se puede conseguir con esto? Se pueden conseguir imágenes con mucha fuerza, con texturas, con contrastes. Fotografías misteriosas en las que lo que se oculta es quizás más importante que lo que se muestra. Esta iluminación suele combinar bien con luces duras, que marquen bien las sombras. Aunque igual que en el caso anterior, ¡esto no es una ley inmutable!

Un retrato, evidentemente, también se puede iluminar de manera frontal pero una luz frontal no es equivalente a una luz simple o vacía de significado. Este tipo de iluminación suele generar muy pocas sombras en la cara del/la modelo, así que toda la atención del espectador quedará depositada en la mirada del retratado, que ganará fuerza. Esta iluminación suele dar aires de grandeza y se ha utilizado mucho para retratos de personas famosas y artistas.

Por supuesto, aquí lo que menos importancia tiene es la teoría. La práctica lo es todo. Aprende a utilizar la iluminación para transmitir aquello que quieras, para contar cosas. Y, sobretodo, no te cierres puertas, experimenta y crea!

Nuestro amigo el arte digital

Un retrato creativo puede incluir, también, una buena dosis de procesado digital. Hay muchos fotógrafos que toman sus imágenes ya pensando en el resultado final que quieren conseguir con ellas. Esto implica, a lo mejor, crear escenarios, personajes e historias a través del ordenador, siempre partiendo de la base de una fotografía, claro está. En mi opinión personal, las imágenes resultantes de estos tipos de retoques empiezan a alejarse de lo que vendría a ser fotografía pura y dura y se acercan a lo que yo llamo “arte digital”. No es en absoluto algo despectivo, simplemente, otra rama artística. Sea como sea, es una opción que podemos investigar para llegar a unos retratos más creativos y originales.

Se acabaron las aburridas fotografías individuales

Hay muchísimas maneras de presentar tus fotografías una vez están terminadas. Por norma general acostumbramos a presentarlas de manera individual e independiente unas de otras. ¿Has probado de juntar algunas fotografías para ver qué pasa con ellas? A veces, en una misma situación fotográfica podemos tomar varias fotografías que se complementan. De este modo, la historia que cuentan dos imágenes por separado crece y se hace más fuerte y profunda. Montar dípticos, trípticos o composiciones fotográficas en general puede ser otra manera de dotar un retrato de creatividad.