Perder una mascota duele de la misma forma que cuando muere un ser querido

Una tarde como cualquier otra, mi esposo se encontraba arreglando el coche en el patio. Él estaba debajo de automóvil muy entretenido cambiando piezas, cuando de repente algo llamó su atención: una lengua húmeda y una nariz mojada, que le olía los oídos. Cuando puso atención, vio por primera vez una pequeña perrita color negro que se acercaba tímida y temerosa.

Su primera impresión fue pensar que la perra tenía un dueño, así que se levantó y comenzó a preguntar a los vecinos y personas cercanas sobre la procedencia del animalito. Nadie confirmó conocerla; sin detenerse buscó un lazo, la amarró, y le ofreció un plato de croquetas y un balde lleno de agua.

La perrita apenas podía caminar, se encontraba desnutrida, enferma y llena de garrapatas. Sin dudarlo mi esposo me dijo que había una perrita que necesitaba ayuda urgente. Así fue cuando la llevamos al veterinario y le salvamos la vida.

Nunca había tenido la fortuna de experimentar el amor que pueden ofrecer los perros, ya que gran parte de mi infancia y adolescencia fui dueña de varios gatos como mascotas. Hoy por hoy puedo asegurar que el amor que le tengo a mi Tolsa (así se llama), es inmenso y maravilloso.

Los perros son geniales, el amor que ofrecen es puro, sincero y desinteresado. En más de una ocasión nos hacen sentir queridos y especiales, y puedo asegurar que en la mayoría de los hogares ellos se convierten en un miembro más de la familia.

Un vínculo muy fuerte

El vínculo afectuoso que se crea con las mascotas es maravilloso. Según un estudio, los dueños de mascotas se sienten más satisfechos con su relación con su animalito que con los humanos, porque proporcionan un tipo de relación incondicional que generalmente está ausente con algunas personas. Incluso, los científicos aseguran que tener una mascota es benéfico para la salud física y emocional.

Con sus travesuras, elocuencias y cariño, es lógico que los perros animen a cualquiera que los cuida, ofreciendo compañía, alegría y lealtad; por ello el vínculoque se desarrolla entre los dueños y las mascotas es demasiado fuerte.

El adiós

Tal vez algunas personas que no han tenido un perro como mascota pueden decir que es una exageración cuando los dueños sienten un gran dolor en su corazón cuando ellos mueren. Sin embargo, no podemos negar que la relación que se tiene con los perros es sumamente gratificante, debido al afecto incondicional que nos dan.

¿Por qué duele tanto perder a tu mascota?

1 Por amor

La psicóloga Julie Axelrod afirmó que la pérdida de un perro es tan dolorosa porque sus dueños no solo están perdiendo al animal, sino a una fuente de amor incondicional, un compañero esencial que ofrece seguridad y tranquilidad.

Como lo mencioné anteriormente, los perros forman parte de la familia, por ello cuando se mueren el dolor es inmenso, tal cual como cuando se muere un ser querido. Con la convivencia diaria, el cuidado y la seguridad que nos ofrecen nuestras mascotas, se va creando un apego emocional, por lo tanto, su partida puede causar un gran sufrimiento.

2 Se rompe la rutina

Me encanta llegar a casa y disfrutar del gran recibimiento que tiene mi perrita cuando me ve. En instantes comienza a saltar de felicidad, brinca sobre mí y hace unos sonidos como de llanto, en ocasiones hasta suele hacerse pipí de la alegría que le provoca mi presencia. Ella identifica perfectamente cuando es tiempo de salir a pasear, descansar, comer o ver un programa de televisión.

Cuando tu mascota muere, es lógico que la rutina cambia, puesto que ya no estará ese animalito que te reciba emocionado al llegar a casa, o cuando se acerque la tarde no te darán ánimos de salir a pasear, incluso ya no tendrás que llenar un plato de comida.

Muchas veces, los dueños organizan sus horarios, viajes o salidas en torno a las necesidades de las mascotas. Esos cambios en la rutina y estilo de vida se rompen, por tal razón, la pérdida puede afectar gravemente a una persona.

3 Emociones quebrantadas

El nivel de bienestar y felicidad que nos brindan las mascotas es inigualable, con sus muestras de afecto, juego y travesuras van ganando nuestro corazón. Es inevitable que una persona al convivir con un perro deje de sonreír y de sentirse alegre, por ello cuando se mueren, nuestras emociones suelen quebrantarse en automático.

4 Sensación de soledad

Puedes estar rodeada de personas que te aman, sin embargo, cuando muere tu mascota experimentarás un dolor en tu alma y tendrás una sensación de soledad que no podrás llenar con nadie. Tu mascota solía acompañarte a todos lados, era tu amigo fiel y confidente, tal vez el más leal que hayas conocido.

5 Inseguridad

Las mascotas nos brindan seguridad cuando estamos en casa. Por lo regular, ellos suelen ladrar con cualquier ruido extraño, lo cual significa que debemos estar alertas sobre cualquier situación inusual o extraña. Aunque tengas un perro de raza pequeña, estoy segura que él te defenderá a capa y espada. Por tal razón cuando se muere, experimentarás un sentimiento de inseguridad y desconfianza con cualquier ruido que escuches.

Todas las personas que tienen la fortuna de tener una mascota, pueden entender lo importante que son para sus vidas, no solo es un animal, son familia, son amigos, son seres vivos que nos ayudan a sentirnos felices, ya que nos protegen y cuidan. Así que cuando llegan a partir de este mundo, el duelo es similar al que se experimenta con un ser querido.

Así que evitemos juzgar a cualquier persona que sufra por su mascota, ya que muchas veces no se puede comprender el vínculo afectuoso que se crea tan especial.

Por:  Adriana Acosta Bujan