Categoría: Enseñanza

Robarle un orgasmo a una mujer

No hay nada más exquisito
que robarle un orgasmo a una mujer…

Puedes robarle un beso, puedes robarle un abrazo, puedes robarle una sonrisa, puedes robarle un suspiro, pero un orgasmo no cualquiera.

Es como robarle el panal a la abeja, pero al final, sabes que probarás lo dulce de su miel…

Es tan delicioso, hacerle llegar al punto máximo de su placer, verla tan expuesta, ver cómo su cuerpo se estremece cómo vibra.

Resultado de imagen para orgasmo femenino

Ver esas contracciones acompañados de gemidos, de gritos, de jadeos, sus manos sujetando fuerte las sábanas, como queriendo arrancarlas de la cama.

Resultado de imagen para orgasmo femenino

Sus piernas se debilitan, tiemblan y llega ese momento, ese justo momento en que su sexo, desprende sus incontrolables fluidos como cascada.

Como agua de manantial, que te invita a beberla, a probarla, a mojarse de ella…

Resultado de imagen para orgasmo femenino

Y enseguida cae su cuerpo desmayado, extaciada, empapada ante ti…

Resultado de imagen para orgasmo femenino

Siéntete orgulloso y disfruta del espectáculo, que es ver a esa mujer, tu mujer, calmada y sin moverse luego decirte con su suave voz susurrando “QUIERO OTRA VEZ”.

Cinco claves para disfrutar del ‘beso de Singapur’

El ‘beso de Singapur’ es una antigua técnica sexual de lo más placentera y juguetona. También es conocida por el término árabe ‘kabazza’ o ‘pompoir’ en francés, y algunos prefieren llamarlo “tocar la flauta”, que es bastante simpático y esclarecedor.

Resultado de imagen para beso de singapur opiniones

Consiste en succionar el pene, pero no con la boca como podría hacerse durante el sexo oral o felación, sino con la vagina. La idea sería entrenarnos para que nuestra vagina pudiera ofrecer presiones sobre el pene, como haría una boca.

Quizá te estés preguntando si esto es posible. Suena raro una vagina aspiradora o chupadora, ¿verdad? Pero claro que se puede, conllevaría muy poco entrenamiento si tu suelo pélvico ya se encuentra en forma, bien porque haces deporte habitualmente o porque lo entrenas específicamente, y un poquito más si no tienes nada entrenado tu “músculo del amor” o puboccígeo, al cual me referiré como PC en adelante.

Resultado de imagen para beso de singapur opiniones

Aunque pudiera parecer que es una técnica exclusiva para el placer masculino, nada más lejos de la realidad. Un intenso placer estará presente a lo largo de toda la sesión. Es cierto que él notará unas sensaciones especialmente placenteras que le harán sentir durante el coito más de lo habitual, sobre todo en su zona más sensible, el glande, y alcanzarán el clímax de manera más potente.

Sin embargo, la mujer también lo vivenciará con mayor intensidad, activando la zona más sensible de la vagina, su cara anterior o delantera, donde se estimularán las estructuras clitoriales internas. También facilitará la lubricación y congestión en la zona vulvovaginal, alcanzando él o los orgasmo más fácilmente.

Las mujeres somos las que mandamos durante la práctica, por lo que nos toca entrenar y controlar nuestra musculatura vaginal. Para poder dejarnos llevar, disfrutando así de espectaculares sensaciones y alcanzando orgasmos especialmente poderosos, os descubriré las claves para el entrenamiento de este singular “beso”.

1. Entrenamiento del suelo pélvico. Lo principal y más necesario sería identificar tu PC o musculatura del suelo pélvico y los ejercicios de Kegel, fundamentados en la tensión y relajación de los mismos, serán tus aliados. Para detectarlos, puedes hacerlo cortando el chorrito al orinar en el baño. Un par de veces, no más, pues luego el entrenamiento sería ‘en seco’, sin orinar, y en cualquier lugar como el trabajo, el autobús o en el cine. Nadie lo notará, no te preocupes. Puedes hacerlo durante el día, no hay contraindicaciones, aunque no se recomiendan menstruando, pues podrían provocar cólicos, o durante el último trimestre de embarazo, pues podrían provocar contracciones uterinas y adelantar el parto en algún caso.

Resultado de imagen para beso de singapur opiniones

2. Comprobación de la técnica. Una vez entrenado, aunque es bueno que este se lleve a cabo de por vida por los beneficios que conlleva en diversas áreas, pasamos a la práctica con la pareja en la cama. Es importante conocer si puedes manejar tu musculatura vaginal cuando lo desees durante el coito. Tras poneros ‘a tono’ como deseéis, caricias, besos y juegos varios, busca una postura que te permita controlar los movimiento. Recomiendo la postura de La Amazona, él tumbado mirándote y tú sobre él a horcajadas. Introduce el pene suavemente hasta el fondo y comienza a hacer un masaje con tu vagina. Aprieta, mantén y relaja, y repite las veces que desees.

Resultado de imagen para beso de singapur opiniones

3. Jugando con tu vagina. Vas a masajear las diferentes partes de su pene manejando la profundidad de la penetración. Lo harás introduciendo solo la punta del pene o glande, y lo apretarás, de manera que realizarás la presión con la entrada de la vagina o el primer tercio de esta. A continuación, la penetración será media y apretarás a mitad de vagina. Continuarás con una penetración profunda y la presión la realizarás desde el fondo de la vagina. Y finalizarás sacando el pene rápidamente y volviendo a repetir la secuencia. Al principio puede resultar más complicado pero una vez controlado se puede realizar bastante rápido y resultará tremendamente placentero para ambos.

4. Entrenamiento con hipopresivos. Y pasamos al ‘efecto aspiradora’ que conseguiremos con nuestra vagina. Se consigue metiendo en la ecuación nuestro abdomen. De manera que al apretar también se apreciará el efecto de absorción vaginal. Para conseguirlo recomiendo entrenarse con abdominales hipopresivos, que pueden realizarse durante la relación sexual coital. En esta técnica se provoca una apnea momentánea, durante unos segundos, dejando de respirar por la nariz y cerrando la boca, tras liberal todo el aire de nuestros pulmones.

 

5. Succión. Para ponerlo en práctica introduce el pene erecto, el glande y poco más, ocupando de tres a cinco centímetros desde la entrada de tu vagina. Aprieta y succiona, elevando el abdomen bajo y metiéndolo como si el ombligo quisiera tocar la espalda. Desplaza tu pelvis hacia atrás y arquea tu espalda sacando el pecho para facilitar la succión. Como ya tendrás detectada la sensación de elevación de tu suelo pélvico por la práctica de los hipopresivos, podrás realizarlo en ese momento. Puedes ayudarte con la apnea para conseguirlo, si lo necesitas.

También pues practicar a solas antes de ponerlo en práctica con un hombre o bien para disfrutar tú de las sensaciones en privado, con dildos o vibradores de diversos calibres.

Quizá parezca complicado pero nada más lejos de la realidad. Una vez entrenadas nos resultará muy sencillo y placentero. Además el mismo entrenamiento ofrece beneficios como la facilitación y potenciación de orgasmos en general, facilita los partos y evita las pérdidas de orina, aparte de colocar nuestros órganos internos correctamente, evitando así diversas complicaciones que pudieran aparecer por el paso de los años o la falta de tonicidad y ejercicio.

Sin duda hay un antes y un después del ‘beso de Singapur’.

Por: Ana Sierra es psicóloga y sexóloga

Eres la Persona Correcta en el Momento Equivocado

Yo no tengo la culpa
De haberte visto tarde al pasar
De que el viento no nos puso en el mismo lugar
De que ya hubo alguien, que te hiciera soñar
Ni tu tienes la culpa
De que yo no sepa al tiempo regresar
Y no pueda las cosas acomodar
Ni borrar el pasado, ni los besos que has dado
Eres la persona correcta
En el momento equivocado
Pero también eres
Lo más bonito que me ha pasado
Vivamoslo, no perdamos más el tiempo
Acéptalo, también sientes lo que siento
Escúchame, olvida el mundo, esto es de dos
Vivámoslo, la vida es solo un momento
Atrévete, pocas veces pasa esto
Acuérdate, que vida solo hay una amor
O nos ponemos cobardes
O le hacemos caso al corazón
Si aún no estás segura
Te invito a que hagas lo que yo
Imagina que en ti está la decisión
Ahora abre los ojos, aquí estás
Y aquí estoy
Vivámoslo, no perdamos más el tiempo
Acéptalo, también sientes lo que siento
Escúchame, olvida el mundo, esto es de dos
Vivámoslo, la vida es solo un momento
Atrévete, pocas veces pasa esto
Acuérdate, que vida solo hay una amor
Eres la persona correcta
En el momento equivocado
Pero también eres
Lo más bonito que me ha pasado
Vivámoslo, acéptalo
Escúchame
Olvida el mundo
Esto es de dos
Vivámoslo, la vida es solo un momento
Atrévete, pocas veces pasa esto
Acuérdate, que vida solo hay un amor
O nos ponemos cobardes
O le hacemos caso al corazón
Vivámoslo, vivámoslo

 

El caso Heineken

Por Iain Martin

Freddy Heineken llegó a ser uno de los hombres más ricos en Europa al convertir a la cervecería de su familia en un emporio multimillonario. El 9 de noviembre de 1983, un grupo de pistoleros lo capturó a él y a su conductor afuera de la sede de Heineken en Ámsterdam, detonando una cacería global en búsqueda del multimillonario desaparecido, sus secuestradores y el rescate de 11 millones de dólares.

La voz de Freddy Heineken se quebraba en la grabadora que alguien colocó en la bocina de un teléfono de monedas: “Este es el Búho… Está listo el rescate… y el Ratón está listo para su salida inmediata”.

Las palabras de Heineken detonaron una operación sin precedentes a la vez que su familia se alistó para transferir uno de los pagos de rescate más elevados en la historia, equivalente a 30 millones de dólares en cuatro diferentes monedas y con un peso de más de más de 90 kilos. En tanto, la policía holandesa preparaba el arresto de los secuestradores, quienes se habían adueñado semanas atrás de los titulares de la prensa de todo el mundo, junto con uno de los los hombres de negocios más ricos y famosos de Europa.

Alfred “Freddy” Heineken, nieto del fundador de la cervecería Heineken, y el genio de mercadotecnia y negociaciones que convirtió a la empresa en una marca global, salió de su oficina en el centro de Ámsterdam una fría noche de 1983. Se suponía que se encontraría con Ab Doderer, su chofer de muchos años, pero en lugar de él lo confrontaron hombres armados quienes, luego de un breve enfrentamiento, lo arrojaron a él y a su conductor en una camioneta de carga.

OPERACIÓN ROLLS ROYCE

Lo que Heineken no sabía entonces es que su mansión, su oficina y su rutina diaria habían estado varios meses bajo la vigilancia de cinco hombres quienes habían planificado, con precisión militar, un crimen que se suponía les dejaría un rescate digno de un rey. Los hombres que acecharon al multimillonario: Con van Hout, Willem Holleeder, Frans Meijer, Jan Boellaard y Martin Erkamps, se conocieron de adolescentes y adultos jóvenes en un miserable barrio de la capital holandesa.

El Ámsterdam tosco del joven y carismático van Houth, líder de la banda, contrasta con la modernidad que se observa en los Países Bajos, en la cual se han cerrado prisiones, pues las tasas de criminalidad han caído a cifras récord. En su relato del secuestro, como lo contó al periodista holandés Peter R. de Vries, Van Hout describe una imagen de éxitos añejos derivados de un negocio legítimo de construcción. Le cuenta de contratos por propiedades en los que utilizó prácticas de puño duro contra los precaristas que vivían en edificios, así como  otras acciones que resultaban en roces con la ley. Van Hout asegura que la banda comenzó a buscar un golpe de más alto perfil cuando una crisis económica le pegó a sus pasiones por los autos de lujo, los caballos de carreras y sus juergas.

La policía holandesa, sin embargo, sospechaba que los contratos comerciales de Van Hout eran una fachada para el involucramiento de la banda en una serie de robos a mano armada no resueltos.

Antes del secuestro de Heineken, Holanda había casi escapado de una epidemia que azotó Europa, en la década previa de secuestros de alto nivel motivados por el lucro y la política. Pero van Hout y su banda comenzaron a peinar la sociedad y las páginas financieras de la prensa en búsqueda de blancos.

“Habíamos establecido algunos principios. En primer lugar, todo este golpe tenía que ser… un jonrón con la casa llena. Era algo que nos tenía que rendir para toda la vida—y con ello no quiero decir una vida en la cárcel—. La víctima tenía que ser alguien por quien se pagara rápido un elevado rescate”, dijo Van Hout.

Heineken, un capitán de industria holandés, estaba en el radar de la banda por varias razones, más allá de ser un “sucio millonario”, refirió van Hout. El criminal narró de cómo el Mercedes-Benz del magnate robaba sus miradas cuando era niño y que el padre de Holleeder había sido un empleado por muchos años de la cervecería (antes de que lo corrieran por mal comportamiento).

Ámsterdam es una ciudad pequeña, con una población que, incluso ahora, no sobrepasa los 800,000, y Van Hout recordaba toparse al magnate sin equipo de seguridad cuando hacía algunas diligencias en las calles y canales de la capital holandesa. En otra coincidencia, una de las testigos en el secuestro era una amiga, tanto de Heineken como la la madre de Holleeder. En una señal de la ruta de violencia que la banda tomaría, Holleeder la empujó y uno de sus cómplices le echó gas pimienta en el rostro.

Luego de decidir que el Rey de la Cerveza sería su blanco, los hombres brindaron con champaña Dom Pérignon en una fiesta de Año Nuevo y pusieron en marcha su plan para abducir al magnate. Van Hout luego hablaría sobre la concienzuda preparación para el secuestro; de cómo la banda se hizo de un arsenal de pistolas y metralletas tipo Uzi, una flota de seis vehículos robados, y una serie de pistas falsas para engañar a los detectives.

LOS REHENES

Heineken y Doderer fueron conducidos a una bodega en la parte oeste de Ámsterdam en donde construyeron un falso muro que resguardaba dos celdas a prueba de sonido. El secuestro en teoría duraría 48 horas, pero se extendió a 21 días.

Los secuestradores quitaron al chofer y al multimillonarios sus ropas y pertenencias y los encadenaron dentro de los cuartuchos, aislados del mundo y entre ellos. Heineken luego dijo que temía que lo hubiese secuestrado la infame facción germano occidental del Ejército Rojo, y que también le preocupaba que las pipas de aire de la celda pudieran fallar.

La banda celebró el golpe y luego regresaron a sus rutinas habituales a fin de evitar sospechas de amigos, familiares o la policía antes de hacer la exigencia del pago por rescate.

Heineken, quien manejaba la compañía con puño de hierro, no parecía avasallado por su secuestro, a pesar de que su abducción se alargó por semanas. Van Hout contó que a los secuestradores les impresionó el ánimo y el humor del empresario. “Ese hombre tenía un carácter muy fuerte. Es como si fuera una especie de psicólogo”, afirmó.

A sus 60 años, Heineken reclamó a sus captores los términos de su comida y condición en su estancia. A los secuestradores les confundió su exigencia de consomé y otras vidas, además de que intentó sobornar a uno de ellos para que lo liberara. Heineken, encadenado a un muro en su fría y húmeda celda, luego describió una imagen lúgubre de su situación: “Siempre guardé una rebanada de pan para comer la siguiente mañana puesto que uno nunca sabe si vas a tener algo que llevarte a la boca cada nuevo día”.

La terrible experiencia le pasó la factura a Doderer, quien llevaba 40 años trabajando con Heineken. Los propios secuestradores manifestaron su remordimiento por el sufrimiento del chofer. “No perdí mi juicio; debía mantenerme ocupado para sobrevivir. A los pocos días diseñé un programa para mantenerme ocupado. Trataba de ejercitarme a pesar de todo. Tenía que ocuparme”, dijo Doderer a los reporteros tras su liberación”.

Heineken y Doderer tuvieron que posar a fuerzas para una serie de fotografías de prueba de vida durante su cautiverio, pero nunca vieron los rostros de sus captores y se les obligaba a comunicarse sólo mediante notas escritas.

EL PAGO

Águila. Liebre. Ratón. Búho. Los secuestradores habían puesto gran atención al detalle en su plan de comunicación para el rescate y en el intercambio de mensajes codificados, así como señuelos, para confundir a los investigadores. La banda hizo contacto al dejar un sobre con el reloj de Heineken, los documentos de Doderer, y una nota pidiendo el rescate, en una pequeña estación de policía.

A la policía le ordenaron indicar que el rescate estaba listo mediante un anunció en la sección de personales de un diario holandés con la siguiente leyenda: “La pradera está verde para la liebre”.

La banda había estudiado cuidadosamente secuestros famosos, como los de Getty y Lindbergh, y elaboraron un plan igual de detallado para la entrega del rescate. Un mensaje grabado de Heineken y Doderer se reprodujo desde un teléfono de monedas para dirigir a la policía al primero de una serie de mensajes enterrados que llevaría a los detectives a un sendero en un campo de este pequeño país. El penúltimo paso era un vehículo con un walkie-talkie a ser usado para guiarlos a un puente en una autopista, en donde se dejaría el rescate en un desagüe.

Era un plan casi perfecto. Pero lo frustró una serie de eventos fuera del control de la banda o la policía. Los secuestradores exigían que un oficial de la policía llevara el rescate en una camioneta con marcas de la casa de Heineken en Noordwijk, pero la presencia de los reporteros imposibilitó eso.

Varios días de silencio siguieron antes de que la banda y los negociadores restablecieran el contacto a través de anuncios codificados en periódicos. Mientras tanto, la policía, tras un tip anónimo, había puesto a la banda bajo vigilancia y los siguió hasta llegar a la bodega cuando los secuestradores ordenaron comida china para dos.

Los planes para una segunda entrega del rescate continuaron y la preocupación por seguridad de los rehenes aumentó. La policía determinó seguir el botín con una cámara de visión nocturna desde un helicóptero, pero el plan se arruinó debido a una falla técnica.

Con los helicópteros zumbando, la banda le indicó por el walkie-talkie al Ratón—el policía que manejaba la camioneta con el rescate—que se detuviera en el cruce elevado de una autopista y que depositara el dinero en un desagüe marcado con un cono de tráfico. De acuerdo con el plan, los cinco sacos del correo se deslizaron por el desagüe hasta caer en la plataforma de una pickup, tras lo cual la banda escapó sin ser vista.

Así condujeron a una área boscosa al sureste de Ámsterdam, en donde escondieron el dinero en barriles que luego enterraron. En un giro totalmente a la holandesa, hicieron su posterior escape en bicicletas.

El día posterior al pago por el rescate, la banda se dio cuenta de que estaban bajo vigilancia policial y organizaron un encuentro para discutir sus siguientes acciones. Había una división entre ellos: salir de los Países Bajos o quedarse. Meijer estaba decidido a quedarse y van Hout y Holleeder optaron por volar a París. Ellos dos estuvieron prófugos o quedaron en un limbo legal en Francia y el Caribe francés hasta que fueron extraditados y sentenciados por el secuestro en 1987.

La policía holandesa, habiendo entregado el rescate y sin una palabra de los secuestradores, allanaron la bodega y, tras una confusión debido al falso muro, descubrieron las celdas escondidas. “¿No podían haber llegado un poco antes?”, reclamó Heineken a sus rescatadores.

La banda se había llevado unos 2.5 millones—casi una cuarta parte del botín—del lugar donde lo ocultaron y luego se salieron del radar. El resto del botín lo encontraron las autoridades luego de que unos caminantes se tropezaron con él.

“FREDDY HEINEKEN ME TIENE ATRAPADO”

Años después de su liberación, el autor intelectual, van Hout, bromeaba con su cuñada Astrid Holleeder que por el secuestro de Heineken le había caído una maldición. Sus palabras pudieron haber sido una advertencia para sus cómplices.

  • Jan Boellaard fue sentenciado a 12 años de prisión por su participación en el secuestro y pasó una década más en la cárcel por el asesinato de un agente de aduana holandés.
  • Frans Meijer se entregó a la policía tras afirmar que había quemado su tajada en una playa. Escapó de una clínica tras fingir un desorden mental y se fugó a Paraguay. Tras una prolongada batalla legal fue extraditado a Holanda en 2002. Meijer recibió un disparo de la policía en un intento de robo a una camioneta de transporte de valores y se le juzgó y sentenció a tres años en prisión a principios de 2019.
  • El miembro más joven de la banda, Martin Erkamps, de 21 años al momento del secuestro, fue sentenciado a nueve años por su participación. A él lo arrestaron en 1996 por tráfico de drogas en España y desapareció del ojo público por una década hasta que una disputa con los inversionistas de su propiedad en Panamá se filtró a la prensa local.

HONOR ENTRE LADRONES

En 2003 van Hout salió en medio de una lluvia de balas de un restaurante en Ámsterdam. Al momento de su muerte, él era una especie de celebridad debido al secuestro y a su vistoso estilo de vida como líder de la Penose, la mafia holandesa, y por haber sobrevivido dos intentos de asesinato. Si bien él escribió sobre su “camaradería única, omnipresente y eterna”, entre él y los otros secuestradores de Heineken, al final lo traicionó uno que alguna vez fue uno de sus mejores amigos en la banda.

Holleeder y van Hout eran cuñados y amigos desde la niñez. Habían pasado años huyendo y aguantaron la dura prisión de Sante juntos. Pero Willem “Wim” Holleeder planearía el asesinato de su excómplice. Astrid Holleeder describió en su libro Judas cómo su hermano aterrorizó a la familia por años y cómo él intentó obligarla a ella y a su hermana, la esposa de Van Hout, a revelar la ubicación de su cuñado luego de que sus golpes anteriores fracasaron.

Holleeder, alias “La Nariz”, fue condenado por organizar el asesinato de Van Hout en julio de 2019 en un juicio extraordinario en el que se escucharon grabaciones secretas realizadas por Astrid en las que Wim confesó docenas de crímenes. En ese juicio, Holleeder también fue condenado por los asesinatos de Thomas van Der Bijl (sospechoso de ayudar a lavar el dinero restante del rescate de Heineken en bienes raíces y burdeles), y de otros tres tipos ligados al crimen organizado en Holanda. Holleeder siempre ha negado los cargos y sus abogados apelaron en agosto su condena y la sentencia de prisión vitalicia.

EL LEGADO DE HEINEKEN

La reputación de Heineken como narrador superó su fama por el secuestro. Como una vez bromeó con un amigo: “¡Me torturaron… me hicieron beber Carlsberg!” Su astucia empresarial también resultó ilesa y continuó manejando la cervecería como su presidente hasta 1989. Luego fue presidente del holding que controla la marca de la cerveza hasta 2001, poco antes de su muerte en 2002. Sin embargo, en las pocas entrevistas que dio a los periodistas tras su secuestro hay una imagen de Heineken que difiere de la del empresario de vida alocada quien departía con la realeza y encantaba a los medios con frases como: “Yo no vendo cerveza… vendo calidez”.

La periodista Barbara Smith describe haberse encontrado con un “nervioso” Heineken en un café de Ámsterdam bajo la mirada de sus guardaespaldas en su libro sobre la marca de cerveza y la familia que lleva su nombre. Heineken montó una firma de seguridad personal luego del incidente, integrada por expolicías, con el fin de proteger a su familia y cazar a los secuestradores prófugos. Fortificó su casa y viajaba en un auto blindado. Frente a Smith él bromeó: “Lo mejor de ser rico es que puedes volar al Caribe cuando quieras… pero yo ni siquiera puedo ir a un cine en Ámsterdam”.

La interesante historia de la Locha (moneda venezolana)

¿Qué es una Locha? ¿De dónde vienen los dichos que incluyen la palabra Locha?

LA INTERESANTE HISTORIA DE LA LOCHA

LOCHAS
Arlán A. Narváez-Vaz R.

Entre mis reminiscencias especiales se encuentra una moneda ya inexistente, la Locha, muy asociada con mis días escolares porque lo que mi papá me daba diariamente para la merienda eran 2 Lochas. Desde que tengo memoria hasta poco después de graduarme de economista, en 1972, las monedas eran de cuproníquel (la Puya, con valor de 5 céntimos y la Locha, con valor de 12 ½ céntimos) o de plata (el medio, con valor de 25 céntimos; el real, 50 céntimos, el bolívar, los 2 bolívares y el Fuerte o Cachete, de 5 bolívares).

Siempre me dio curiosidad el valor tan singular de la locha (12 ½ céntimos) y como mi papá sabía mucho de casi todo lo que le preguntara de niño, me explicaba con mucha naturalidad que era la mitad de un medio (Bs 0,25) y que el medio se llamaba así porque era medio real, de manera que una locha era un cuarto de real y por eso le decían también cuartillo… Mi pregunta siguiente quería encontrar respuesta a por qué la referencia era el real y no el bolívar completo y él pacientemente me relataba que se trataba de una costumbre que venía desde tiempos de la Colonia; pero, para tratar de de rescatar la predominancia del bolívar, me explicaba que la Locha se llamaba así porque como valía un octavo de bolívar y, como anteriormente a un octavo le decían ochavo (todavía el diccionario de la RAE incluye esa palabra), a la moneda la llamaban “la ochava” y como al decirlo sonaba “lochava”, para abreviar ese nombre pasaron a llamarla simplemente Locha.

Como dije antes, la Locha también se le llamaba cuartillo pero solamente cuando se juntaba con un real, por ejemplo, era muy común oír decir “real y cuartillo”, es decir 62 ½ céntimos. Incidentalmente, recuerdo que en un programa de televisión del Profesor Néstor Luis Negrón, donde participé como parte del equipo del Colegio San Ignacio (junto con Carlos Pacheco y creo que con Sálvano Briceño), una de las preguntas que pesó para que le ganáramos a nuestros contrincantes fue “¿Cuántos céntimos son real y medio y cuartillo?, a lo que respondimos de inmediato: “¡87 ½ céntimos!”

A pesar de su valor tan pequeño, la Locha tenía mucha aplicación y de allí han derivado expresiones que aún se usan. He aquí algunos ejemplos:

* “Pan de a Locha”, ya que durante mucho tiempo así se le decía a una pieza de pan, de tamaño equivalente a media canilla, también llamado “pan francés”. Poco se ve ahora este pan en las panaderías, de hecho, las maravillas del “socialismo” prácticamente han hecho desaparecer cualquier tipo de pan, razón por la cual en las puertas de las panaderías se ven largas colas a las horas en que van a venderlo, lo que demuestra lo terriblemente vil que era lo que ellos llaman “la 4ª República” (realmente la República Civil o Democrática) porque como siempre había pan y no había que hacer cola para comprarlo, la gente no aprovechaba para socializar en ellas.

* “Me cayó la locha”, expresión que hoy se usa para decir que uno cayó en cuenta o entendió algo. Para entender su uso original hay que saber que en las fuentes de soda o bares habían unos aparatos llamados Rockolas que tenían un discos de vinil de 45 ½ revoluciones, con las canciones de moda (una por cada lado del disco). Para oír la que uno quería había que meter una Locha y, como a veces no caía bien por la ranura, cuando lo hacía y empezaba a tocar la canción seleccionada solía exclamarse ¡Me cayó la Locha!

* “La pregunta de las 64 mil Lochas” A principios de la década de los años 1960 hubo un programa de preguntas donde a cada concursante se le formulaban hasta 5 preguntas, la primera de las cuales premiaba con 4 mil lochas (500 bolívares) la respuesta correcta y las preguntas sucesivas con 8 mil, 16 mil, 32 mil, hasta la pregunta final, muchísimo más difícil que premiaba con 8 mil bolívares, es decir 64 mil Lochas. Hoy se usa esta expresión para calificar una pregunta con respuesta muy difícil de obtener. Ejemplo: Por 64 mil Lochas: ¿Hasta cuándo podrá aguantar el pueblo seguir sufriendo el desastre económico creado por este régimen nefasto?

* “La lucha por la Locha de la leche” Así se llamó el movimiento de consumidores que, a principios de la década de los 1970, se opuso y enfrentó al anuncio por parte de los productores de que el litro de leche pasaría de costar real y medio a costar real y medio y cuartillo, debido a la decisión del Gobierno de aquel entonces de disminuir el subsidio que aquellos recibían para contener el precio al consumidor en real y medio.

De lo anterior hay que decir que Venezuela fue admirada internacionalmente durante no menos de 30 años por los altos niveles de crecimiento económico y de progreso de sus ciudadanos (hasta casi fines de los años 70), a lo cual contribuyó una estabilidad de precios que nos destacó por más de 70 años con una de las inflaciones más bajas y estables del planeta, muy tristemente todo lo contrario de lo ahora sufrimos, con la más prolongada caída económica y empobrecimiento de nuestra historia y con 4 años teniendo la mayor inflación en el mundo.

Los precios eran tan bajos y la locha tan útil que la primera vez que fui a Margarita, cuando me compré mi primer carro, en 1967 (un VW escarabajo de 1960 por el que pagué 3 bolívares de los de hoy), y me aventuré con mi compañero de estudios Orlando Pirona en ese viaje, con los bolsillos vacíos, pudimos subsistir porque allá podíamos comprar 2 empanadas de cazón por una locha.

Cuando en mis cursos de la Universidad empezamos a estudiar el tema de la Inflación, inicio relatándole a mis estudiantes lo que no es inflación con un ejemplo personal: cuando empecé a ir al kínder el rey de las golosinas, un Toronto, costaba una Locha. Cuando egresé de 6º grado (8 años después) un Toronto seguía costando una Locha; cuando egresé como Bachiller, 5 años después, un Toronto seguía costando una Locha; cuando me gradué de economista, 5 años después un Toronto seguía costando una Locha y ese precio se mantuvo por no menos de 4 años más, cuando el Toronto pasó a costa 2 Lochas: fueron no menos de 22 años que un Toronto mantuvo su precio en una Locha… sin que le impusieran un control de precios a la empresa Savoy, simplemente los gobiernos hasta ese entonces, responsablemente y por el bienestar del pueblo, tuvieron disciplina fiscal y un gasto público ceñido a los Ingresos Ordinarios, es decir la fórmula efectiva para evitar la inflación (como dirían nuestros abuelos, arroparse hasta donde llega la cobija). En cambio ahora los precios varían semanalmente y hoy un Toronto cuesta más de 4 mil bolívares, es decir, más de 4 millones de bolívares de los de antes, o sea: ¡32 millones de Lochas! ¡Cosas veredes, Sancho!

La locha

A él le gustaba

Ella tenía unos kilos de
más, pero a él no le
importaban ni un poco
porque a él le gustaba
sentirla a ella, a su aroma
cuando recién se bañaba.

A él le gustaba oler su
cabello y mirar sus labios
color carmín, le gustaba
besarla así y quedar
marcado por ese color
que todo tenía que ver
con ella.

A él le gustaba bailar
con ella y tomarla de la
mano mientras platicaban
de cualquier cosa, también
le gusta morder sus labios
mientras la masturbaba y la
miraba venirse en sus manos.

A él le gustaba estar con una
mujer que no se limitaba en
quererlo… a él le gustaba ser
dueño del mundo mientras
estaba en su cama haciéndole
el amor.

Angelita López

Me Muero

Muero por tus besos, por tu ingrata sonrisa
Por tus bellas caricias eres tu mi alegría
Pido que no me falles,
Que nunca te me vayas y que nunca te olvides
Que soy yo quien te ama
Que soy yo quien te espera
Que soy yo quien te llora
Que soy yo quien te anhela los minutos y horas
Me muero por besarte, dormirme en tu boca
Me muero por decirte que el mundo se equivoca
Me muero por besarte dormirme en tu boca
Me muero por decirte que el mundo se equivoca
Que se equivoca, que se equivoca.
Muero por tu ausencia que me hace extrañarte
Que me hace soñarte cuando mas me haces falta
Pido por la mañana
Que a mi lado despiertes enredado en la cama
Hay como me haces falta
Que soy yo quien te espera
Que soy yo quien te llora
Que soy yo quien te anhela los minutos y horas
Me muero por besarte, dormirme en tu boca
Me muero por decirte que el mundo se equivoca
Me muero por besarte dormirme en tu boca

Me muero por decirte que el mundo se equivoca
Que se equivoca, que se equivoca.

Me muero por besarte, dormirme en tu boca
Me muero por decirte que el mundo se equivoca

Que se equivoca, que se equivoca.

Profesor Sorel

Albert Lory es un apocado profesor en un colegio de una pequeña ciudad ocupada por los nazis que, pese a su edad vive con su madre y está secretamente enamorado de su vecina, la también profesora Louise Martin, motivo por el que es objeto de las burlas de sus alumnos. Burlas que aumentan cuando durante los bombardeos tiembla como un niño abrazado a su madre.

Paul, hermano de Louise, trabaja en la compañía ferroviaria que dirige George Lambert, prometido de esta, al que Louise solicita que haga valer su amistad con los nazis y les pida explicaciones por haber entrado en su caso y requisado las páginas que, debido a la censura arrancaron de los libros de texto y que ella guardaba para poder volverlos a pegar.

Pese al estado policial hay un sabotaje en los ferrocarriles que hace chocar a dos trenes cargados de comida, aunque los nazis lo hacen pasar por un accidente para evitar mártires.

Pero no podrán pasar por alto un atentado dirigido contra el mayor Von Keller, el más alto mando de la ciudad tras desmantelar una imprenta clandestina que imprimía octavillas. Y en respuesta a dicha acción, realizada por Paul, detienen a varias personas, entre las que se encuentra el profesor Sorel, el director judío de la escuela, al que Lory adora, sin que sirvan de nada los ruegos de Louise, que trata de buscar el apoyo de George, el cual se muestra favorable a los alemanes, decepcionando a su novia que lo abandona.

Un nuevo atentado contra un convoy provocará nuevas detenciones, entre ellas la de Lory, por lo que su madre acude inútilmente a todas las estancias, hasta que finalmente va a ver a George Lambert al que le cuenta que el autor de los sabotajes es Paul Martin, al que vio en varias ocasiones esconderse de los nazis tras los atentados.

Los nazis acuden a buscarlo al trabajo, y, aunque arrepentido de su chivatazo, George trata de avisarlo, finalmente es abatido.

Puesto Albert en libertad, Louis piensa que lo logró delatando a Paul. Y Albert, que ignoraba lo ocurrido se entera por su madre de que fue ella quien lo delató ante George.

Von Keller le pide a este que se reconcilie con Louise para obtener el nombre de los cómplices de Paul. Pero George, que se siente culpable se suicida justo cuando llegaba Albert a vengarse por su delación, siendo acusado él de su muerte, motivada por los celos.

Lory acude sin abogado al tribunal señalando que él por su cobardía nunca podría haber matado a George aunque lo deseara, contando que fue su madre quien, por amor lo delató. Tras ello acusa a las clases medias por su conveniencia por preferir mantener sus negocios a luchar contra la invasión. Acusa además al alcalde, pidiendo el fiscal entonces un receso.

El propio Von Keller lo visita esa noche en su celda diciéndole que será absuelto, pues harán aparecer una nota de confesión.

Pero cuando por la mañana ve desde su celda cómo son fusilados el profesor Sorel y otras personas, rechaza por falsa la carta aportada por el fiscal y prosigue con su alegato en el que acusa a los colaboracionistas reconociendo su amor por Louise y animando al sabotaje.

El jurado sin tener que retirarse a deliberar lo declara inocente por unanimidad, tras lo cual y junto a Louise, su gran amor regresa al colegio donde ante los niños, que ya no le ven como un cobarde dará su última lección: la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, siendo detenido como esperaba., tras lo cual, feliz, se despide de Louise, que continúa su labor leyendo los siguientes artículos de los Derechos Humanos.

La pelicula: Esta tierra es mía (1943) USA

Tiene fallos, es propagandística, moralista, anticuada, ingenua… y qué. Esta película sigue teniendo una fuerza descomunal 67 años después de ser filmada y si ahora es así, no me quiero imaginar lo que debió de ser verla en esos convulsos años. En plena II Guerra Mundial, Jean Renoir rueda una película en defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos con el objetivo de que EEUU se implique en un conflicto, al que solo se incorporaron cuando sus bases de Pearl Harbor se vieron arrasadas por los kamikazes nipones.

Aunque es obvio que se trata de una película que nos intenta vender algo, yo la veo como una obra más pedagógica que propagandística, aunque seguramente tenga tanto de lo uno como de lo otro. Y es que al fin y al cabo lo que nos intenta inculcar son una serie de ideales ante los que poca gente puede estar en desacuerdo e insisto en echar un ojo al año de su realización (1943), para comprender su valor y su importancia. Es imposible no emocionarse con el discurso final y la lectura ante los niños.

No me gusta la exageración en la relación materno filial entre Laughton y O’Connor, la dependencia entre uno y otro llega a rozar lo esperpéntico, lo que la hace poco creíble. Esto provoca que la interpretación de Laughton me parezca forzada, aunque lo arregla todo con esos últimos veinte minutos en los que su personaje toma conciencia y cambia completamente de registro. Durante el discurso es imposible alejar la atención de Laughton y su parlamento. Aún así el héroe de esta película no es Albert Lory (Laughton) sino el Profesor Sorel (Merivale). Su muerte y su lucha silenciosa son las que despiertan a Lory de su letargo y le llevan a reaccionar frente a la tiranía.

Borra aquel mensaje

Se me está saliendo de las manos
No se cómo controlarlo
Y yo sé que es distinto a lo que hablamos
¿Qué voy a hacer? Soy un humano
Es que no supero aquella noche
Te besé por todos lados, probé tus labios
Tu sabor a miel quedó guardado
Como en un sobre sellado
Tu recuerdo me dejó marcado
Quisiera estar a tu lado
Pero si tú piensas que es mejor seguir así
Sin complicarnos, sin enredarnos
Vamos a fingir que no hay febrero
Que no te gustan las flores
Que no has dibujado corazones
Que no has tenido ilusiones
Vamo’ a hacernos los pendejos hoy
No vaya a ser que te enamores
Que me enamore
Vamos a mentirnos por ahora
Deja que pasen las horas
Sigamos hablando de desastres
O de la serie de moda
Borra aquel mensaje que escribí
No vaya a ser que te enamores
Que me enamore
Y nos hacemos los locos
Si vemos mariposas
Si me pongo cursi
Hablamos de otra cosa
Guardamos pa’ luego
Todos los poemas
Mejor si nos vemos
Después de la cena
Ponte la camisa que tiene mi aroma
Tómate una foto y envíamela ahora
A ver quién aguanta más
A ver quién aguanta más
Vamos a fingir que no hay febrero
Que no te gustan las flores
Que no has dibujado corazones
Que no has tenido ilusiones
Vamo’ a hacernos los pendejos hoy
No vaya a ser que te enamores
Que me enamore
Vamos a mentirnos por ahora
Deja que pasen las horas
Sigamos hablando de desastres
O de la serie de moda
Borra aquel mensaje que escribí
No vaya a ser que te enamores
Que me enamore
Ta’ bueno ya, está bueno ya
Dejémonos de falsedad
Hay que aceptarlo
Nos estamo’ enamorando
Ta’ bueno ya, está bueno ya
Tu por allá y yo por acá
Vamo’ a acercarnos
Y a disfrutarlo
Vamos a fingir que no hay febrero
Que no te gustan las flores
Que no has dibujado corazones
Que no has tenido ilusiones
Vamo’ a hacernos los pendejos hoy
No vaya a ser que te enamores
Que me enamore
Vamos a mentirnos por ahora
Deja que pasen las horas
Sigamos hablando de desastres
O de la serie de moda
Borra aquel mensaje que escribí
No vaya a ser que te enamores
Que me enamore